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Controversia política por el 'caso De Juana'

La decisión sobre De Juana favorece a Otegi frente a los más radicales

El líder de Batasuna, que no ha condenado el atentado, multiplica los gestos para retomar el proceso de fin dialogado del terrorismo

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, apeló a tres razones para decidir la prisión atenuada del etarra Iñaki de Juana: las legales, las humanitarias y las de inteligencia política. Esta última, la que menos ha trascendido, se refiere, según fuentes socialistas, a que la medida puede desactivar una situación explosiva en el País Vasco y fortalece a quienes en la izquierda abertzale abogan por el fin del terrorismo.

La huelga de hambre de De Juana, desde su inicio en agosto pasado y decidida al margen de la dirección etarra, fue un obstáculo para quienes apostaban por el final del terrorismo en la izquierda abertzale -el núcleo que rodea a Arnaldo Otegi-, y fue la bandera que aglutinó a sus sectores más radicales, cuyo portavoz es Juan María Olano. Supuso el rebrote de la kale borroka en el País Vasco y a los 115 días de huelga de hambre de De Juana, cumplidos el día en que el Gobierno decidió su prisión atenuada, eran un explosivo adosado a la situación incierta de Euskadi, tras la ruptura del alto el fuego de ETA, por el atentado de Barajas del 30 de diciembre.

ETA, en su próximo comunicado, reafirmará su apuesta por el fin dialogado, dice Batasuna

Otegi, que no ha condenado el atentado, ha multiplicado los gestos favorables a retomar el proceso de fin dialogado del terrorismo

Olano hizo hace una semana un discurso amenazador contra políticos y policías vascos, que alarmó a los partidos

En este tiempo ha permanecido la kale borroka, aunque ETA no ha vuelto a atentar. Los principales líderes de la izquierda abertzale, Otegi y Rafael Díez Usabiaga, no condenaron el atentado, pero pidieron a ETA que mantuviera el alto el fuego y anunciaron una "etapa de reflexión".

Otegi ha multiplicado los gestos favorables a retomar el proceso de fin dialogado del terrorismo. Viajó a Irlanda del Norte para fotografiarse con el líder del Sinn Fein, Gerry Adams, y comparar el atentado de Barajas con el del IRA en la City de Londres, que interrumpió el proceso de paz irlandés, pero no lo dinamitó. Presentó un programa para tratar de dar una salida política al "conflicto vasco", con un sesgo más pragmático que en el pasado, que ayer revalidó una asamblea. Y hace una semana, declaraba a La Vanguardia que el ciclo del terrorismo había terminado y que "no hay alternativa al proceso de paz".

Otegi se hacía eco, con ello, de las opiniones mayoritarias en la izquierda abertzale, críticas con el atentado de ETA en Barajas, y ha encontrado un amplio eco a sus propuestas en las asambleas, en contraste con la situación que afrontó en el verano, donde sus bases fueron muy críticas con la manera de afrontar el proceso.

No obstante, continuaba el pulso en la izquierda radical, al hilo de la huelga de hambre de De Juana. Hace una semana, tras una dura manifestación de la ilegalizada Batasuna en Bilbao, Olano hizo un discurso amenazador contra políticos y policías vascos, pocas horas antes de conocerse el pronunciamiento de Otegi favorable a la irreversibilidad del proceso de paz.

Estas declaraciones alarmaron a los partidos democráticos vascos pues Olano fue, también, el portavoz que aglutinó el malestar de los sectores más radicales de la izquierda abertzale, críticos con la tregua anterior de ETA, la de 1998. Con un discurso muy agresivo contra el PNV, la dirección de este partido acuñó, en su reunión del lunes, el término "Batasuna de Olano" para señalar disidencias en la izquierda abertzale y contrarrestar la expresión del "PNV de Imaz", que usan ETA y Batasuna.

En la izquierda radical admiten que "hay varias sensibilidades, como en todas partes" y matizan que "más que un sector a favor del proceso y otro en contra, lo que hay es alguna gente más exigente con su contenido".

Tras el abandono de la huelga de hambre por De Juana, Olano dijo, el viernes, que se comprometía a no hacer ostentación de "esta victoria". "Una victoria muy relativa pues De Juana dijo que sólo abandonaría la huelga de hambre si quedaba en libertad", señalan en el PNV. Pero Olano quiso dar imagen de unidad en la izquierda abertzale al hacer pública la decisión de De Juana, una vez que Otegi y Díez Usabiaga visitaran al preso etarra en el hospital. Estos y la abogada Jone Goiricelaia le pidieron que abandonara la huelga de hambre.

Aunque la decisión del Gobierno de conceder la prisión atenuada a De Juana tiene como consecuencia política un reforzamiento de los moderados frente a los radicales en la izquierda independentista, no es una garantía de que el Ejecutivo logre imponer sus condiciones.

El Gobierno asegura que no hay conversaciones ni con ETA ni con la izquierda abertzale. "Lo máximo que se ha hecho ha sido poner en valor algunos gestos de Otegi, aclarando que le falta rechazar la violencia", señalan fuentes gubernamentales. De modo que no tiene ninguna garantía de que la izquierda radical pase por la ventanilla y cumpla con la Ley de Partidos, como Zapatero reclamó en Vitoria hace dos semanas. Ni tampoco de que ETA anuncie el cese definitivo del terrorismo, como también reclamó. Lo más extendido en la izquierda abertzale es que ETA, en su próximo comunicado, reafirmará su apuesta por una solución dialogada.

La apuesta de Zapatero con De Juana, ETA y la izquierda abertzale es "la aplicación de la ley". "Aquí no hay contrapartidas. Con De Juana hemos cumplido la ley y a la izquierda radical le exigimos que cumpla la Ley de Partidos", señalan fuentes gubernamentales. "Es el PP quien ha hecho un escándalo de una medida lógica y legal, como es la prisión atenuada de De Juana, al que sólo le queda un año para cumplir la pena. Son muchos los precedentes de beneficios penitenciarios a etarras que el PP otorgó sin que nadie montara un escándalo", añaden.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de marzo de 2007