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Reportaje:

Crecen las 'posadas de los abrazos'

Tras el incendio hace un año del establecimiento, la ONG dispone de más ayudas y pisos

Mañana hará un año de la muerte de tres hombres en el incendio fortuito de la pensión social que ocupaban en la calle San Francisco, 43, en Bilbao. El fuego, que duró tres horas, devoró dos de los tres pisos del albergue, que ayer mostraban aún un interior ennegrecido.

"Creo que quieren aprovechar para arreglar el edificio entero, aunque no estamos muy al tanto de eso", decía ayer Amparo Pimiento, alma y promotora de La Posada de Los Abrazos, desde su nueva residencia, en la misma calle, a unos metros de la original, pero en la acera de enfrente. El proyecto de atención a personas en riesgo de exclusión social, que comenzó en 2003 de la mano de una ONG con el mismo nombre del albergue, peligró tras el incendio. No fue así. Apenas un mes después de desaparecida la primera posada se abría ésta, desde la que Pimiento accedió ayer a hablar de este año pasado, de la recuperación y de la lucha contra la exclusión, motor de la ONG, en la que colabora una veintena de personas. "El piso nos lo ha alquilado la asociación Ítaca, a un precio bastante asequible. La mayoría de los que ahora viven aquí estaban en la otra posada, pero todos no han cabido", explica.

"Son personas en exclusión social, con pesos de vida. Aquí les damos un hogar"

El fuego del incendio dejó tras de sí unos inmuebles devastados, pero de los rescoldos surgió la nueva Posada de los Abrazos, en mejores condiciones y con más recursos. "Es duro decirlo, pero es así. La muerte de nuestros compañeros nos proporcionó lo que tenemos ahora. Además de éste, tenemos otros cuatro pisos en Bilbao. Ello nos permite que cada posadero [como llaman a los acogidos] tenga su propia habitación y, por tanto, más intimidad, más dignidad", comenta.

Uno de los inmuebles lo ha proporcionado el Ayuntamiento de Bilbao y otro el Departamento de Vivienda, que, además, les han concedido diversas subvenciones. El resto de fondos procede de ayudas particulares, pero "cada posadero aporta una cantidad de su sueldo o del salario de inserción social", precisa su responsable.

En la actualidad, las distintas Posadas de los Abrazos de Bilbao acogen a 24 personas con dos niños. En la de la calle San Francisco hay seis, cuatro hombres y dos mujeres. Son los que necesitan más "acompañamiento", como definen su tarea las personas que atienden la posada. En San Francisco, los responsables están presentes diariamente de 8.00 a 15.00 y de 18.00 a 24.00. Alguno, a veces, también se queda a dormir. Quienes allí residen son personas que padecen una enfermedad mental y están en tratamiento por consumo de drogas.

"Yo prefiero calificar estos problemas como de pesos de vida, entre los que también está la exclusión social y la pobreza. Aquí les damos un hogar, les devolvemos la dignidad", indica Pimiento. En otras posadas, la gente se mueve más, logran trabajo, rehacen sus vidas y se instalan por su cuenta, aunque siempre regresan de visita. En la de San Francisco, no; la permanencia no tiene fecha final. "Tenemos 38 personas en lista de espera y no sé cuándo vamos a poder atenderlas. La necesidad es grande", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2007