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Un prodigio de retorcimiento sintáctico

El proyecto de ley italiano sobre parejas de hecho es un prodigio de retorcimiento sintáctico. En el artículo 1, por ejemplo, la expresión "los dos convivientes juntos" fue sustituida por "contextualmente por ambos convivientes", a petición de los ministros católicos, que deseaban oscurecer en lo posible el texto.

El proyecto evita en toda su redacción utilizar la palabra "pareja", por temor a que se relacione con "matrimonio". No aclara cómo se realiza -o incluso si debe realizarse- una inscripción en el registro público que debe crearse con "ambos convivientes". Para ello se utiliza el término "declaración", y parece favorecer que baste con que sea sólo uno de los "convivientes" quien acuda al registro, ya que establece que el segundo "conviviente" sólo debe ser informado de los hechos "mediante carta certificada con acuse de recibo".

Pese a la oscuridad textual y pese a las muchas cautelas, el proyecto de ley sobre "derechos y deberes de las personas que conviven de forma estable" recoge las principales exigencias de los partidos de izquierda y de las organizaciones a favor de los derechos de los homosexuales, que son quienes la han promovido. Éstas se resumen a continuación.

- Mayores de edad. Pueden acogerse a la ley dos personas mayores de edad y en posesión de sus facultades mentales, sin distinción de sexo. Quedan excluidas las parejas que mantengan relaciones "profesionales" (entre enfermo y cuidador, por ejemplo), las personas casadas con terceros y las personas condenadas por homicidio del anterior cónyuge del "conviviente".

- Pensión. Tras la extinción de la convivencia, si ésta ha durado al menos tres años o hay hijos en común, y si uno de los miembros de la pareja no puede mantenerse a sí mismo, el otro está obligado a pagarle una pensión (en el proyecto no se establece cómo se impone el pago ni la cuantía).

- Sanidad. Los derechos de uno de los "convivientes" en materia de asistencia sanitaria pública se extienden a su pareja. Si uno de los "convivientes" es extracomunitario, puede solicitar un permiso de residencia: en ese sentido, la ley equipara la convivencia con el matrimonio.

- Derecho a heredar. Tras nueve años de convivencia estable, las personas acogidas a la ley pueden, en caso de muerte de uno de los "convivientes", heredar y mantener la residencia en el piso común si es de alquiler.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de febrero de 2007