Reportaje:Juicio por el mayor atentado en España | 11-M

Ni rastro de ETA en el juicio

Abogados próximos a la teoría de la conspiración intentan sin éxito introducir la 'pista vasca'

El jueves pasado, cada vez que el fotógrafo trataba de capturar el rostro de El Egipcio, el reflejo del cristal blindado se lo devolvía junto al de una mujer, víctima del 11-M. Los dos, muy serios, aparentaban serenidad. El presunto terrorista marcó ya en la primera jornada la estrategia del silencio y la negación. Sólo quiso responder a las preguntas de su abogado y, aunque existen grabaciones en las que él mismo admite ser el autor intelectual del atentado, en la sala lo negó todo y de paso condenó a Al Qaeda y sus consecuencias.

La primera jornada del juicio sólo sirvió para tomar conciencia de lo difícil y laborioso de un proceso así. Al someterse exclusivamente a las preguntas de su abogado, Rabei Osman, más conocido como El Egipcio, intentó trazar de sí mismo el perfil de un emigrante económico, poco o nada interesado por la política y menos por la religión. Sin embargo, las grabaciones que practicó en su casa la policía italiana predican, con su propia voz, una cosa bien distinta. "La operación entera fue idea mía. Mis más queridos amigos cayeron mártires. Alá los tenga en su gloria. La operación requirió dos años y medio y el hilo fue mío, ¿entiendes?".

El Egipcio ya ejerce su papel de jefe dentro de la sala de cristal blindado del proceso

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Aunque las preguntas de su abogado estuvieron siempre dirigidas a desvincularlo del resto del grupo, el caso es que El Egipcio ya ejerce su papel de jefe dentro de la habitación de cristal blindado. El resto de los acusados se amolinan en los bancos del fondo para que él pueda estar, cómodo y solo, en la primera fila. Instituciones Penitenciarias cambió ayer de cárcel a El Egipcio y al minero asturiano José Emilio Suárez Trashorras.

La estrategia marcada el primer día por Rabei Osman fue seguida al pie de la letra por los otros dos presuntos autores intelectuales, Mohamed Belhadj y Hassan el Haski, que comparecieron el viernes. Ninguno quiso contestar a la fiscal ni a las acusaciones. Fue a preguntas de sus respectivos abogados defensores cuando condenaron los atentados de Madrid. El Haski, además, rechazó de forma airada una hipotética vinculación a ETA. Cuando su abogado defensor, José Luis Borraz, se lo preguntó, el presunto terrorista islámico le devolvió otra pregunta: "¿Pero cómo voy a tener relaciones con ETA si ni hablo ni leo español? ¿En el cielo? Es completamente incierto, es lo mismo que pasó con la película del medicamento de las cucarachas [se refería al ácido bórico, el insecticida y antiséptico que fue utilizado para vincular a ETA con el terrorismo islamista]".

El juez Javier Gómez Bermúdez reconvino el primer día con tono duro al abogado de

El Egipcio y reprochó a Zougam que se riera ante las preguntas de la fiscal Olga Sánchez. "Las impertinencias se las guarda", le espetó a Zougam cuando pidió un plano para decir dónde estaba su barrio.

A su abogado, que protestaba por las preguntas de la fiscal, Olga Sánchez, le lanzó: "Señor letrado, no vuelva a interrumpir el interrogatorio del ministerio fiscal. Esa es función mía: declarar la pertinencia o impertinencia de las preguntas".

Al segundo día del juicio, los abogados de las asociaciones de víctimas que secundan la teoría del PP sobre la conspiración entre ETA y Al Qaeda formularon una batería de preguntas sobre esa supuesta relación. Lo curioso del caso es que se las lanzaron a los acusados -Belhadj y El Haski- que ya habían avisado de que no responderían, y no se las formularon a Jamal Zougam, el único que sí se sometió a las preguntas de la sala.

Zougam, dueño de un locutorio en Lavapiés, está acusado de ser uno de los autores materiales del atentado y de vender las tarjetas de los móviles que hicieron estallar las bombas. Cuatro testigos lo sitúan en los trenes, pero sus huellas no han aparecido en ninguno de los escenarios de la matanza. "Cuando ocurrió el atentado", declaró el viernes, "yo estaba durmiendo. Si me han reconocido es porque, al ser detenido por vender las tarjetas de los móviles, salí en todas las televisiones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 17 de febrero de 2007.

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