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CARTAS AL DIRECTOR

La edad y el empleo

Medina de Rioseco. Valladolid

Tengo 45 años y me encuentro, a mi pesar y por finalización de contrato, en el paro. Asisto perplejo a los indicadores estadísticos de empleo. Después de una vida laboral de trabajador y la obtención de una licenciatura mientras trabajaba (eso sí, en una carrera de humanidades, Historia), me encuentro mandando currículos y omitiendo la licenciatura para trabajos cuya mención es veneno. He trabajado como trabajador del campo, agente de viajes, agente inmobiliario, jardinero y monitor de un taller de empleo. He realizado trabajos de investigación histórica (en el pasado congreso de la Guerra Civil presenté una ponencia), he escrito para revistas y publicaciones. Pero tengo 45 años y ningún "padrino" cercano. La respuesta es el silencio o el imperativo de la edad como rémora. No busco más que una ocupación sin pretensiones pero soy "viejo" para este mercado laboral donde parece que, según las últimas estadísticas, vamos al pleno empleo. Me siento útil y en lo posible preparado. Pero aquí estoy angustiado y no sabiendo cómo la anomalía de la edad puede hacer que no encaje en las estadísticas optimistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de febrero de 2007