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Juicio por el mayor atentado en España | 11-M

La pistola humeante

Los preparativos para poner todo a punto en la Casa de Campo ante la sesión inaugural de hoy seguían anoche a ritmo trepidante. Aunque el aire muy escandinavo y minimalista de la madera clara perfilaba ayer una estampa de desierto, quizá nunca un juicio haya estado tan pletórico de teorías y especulaciones como éste, que condensan un enfrentamiento civil y político casi sin precedentes en tiempos de paz y de normalidad democrática.

¿Qué se ventila a partir de hoy? Este juicio va a tratar de probar las responsabilidades de 29 acusados en la matanza del 11-M. Lo ha explicado a este periódico Javier Gómez Bermúdez, el presidente del tribunal que se encargará durante los próximos meses de juzgar los hechos: "La ley sólo exige que el tribunal tenga la convicción del hecho más allá de toda duda razonable. El tribunal valora la prueba y la ley no exige, porque somos humanos, que tengamos la convicción cien por cien".

Quizá nunca un juicio haya estado tan pletórico de teorías y especulaciones como éste

Y en el camino de probar los hechos, ¿cuáles pueden ser sus consecuencias? Armar el rompecabezas -examen de las pruebas y valoración de ellas por el tribunal, las acusaciones y las defensas- supondrá también colocar en su sitio a aquellos que con el objetivo de difuminar los actos del Gobierno de José María Aznar el mismo 11-M y los días posteriores han lanzado una campaña de casi cuatro años de engaño de la opinión pública que evoca, en tiempos recientes, la fallida campaña de venta de la guerra de Irak y las inexistentes, como ha reconocido Aznar muchos años después, armas de destrucción masiva.

En otros términos, así como la campaña de marketing para invadir Irak pudo ser desnudada como campaña de manipulación, la teoría de la conspiración o venta de la participación de la banda terrorista ETA en el 11-M, a juzgar por el material probatorio, puede correr idéntica suerte.

Este material es, en casos como el del acusado que abre hoy el juicio oral, Rabei Osman, alias Mohamed El Egipcio, equivalente a lo que en la jerga judicial anglosajona denominan un smoking gun o pistola humeante. Es decir, una prueba de cargo.

Este terrorista islamista radical, que falsificó en febrero de 2004, un mes antes de los atentados de los trenes, su fecha de nacimiento poniendo en un documento la del 11 de marzo de 1970 -es decir, el 11-M-, señala en una conversación con un correligionario suyo llamado Yahia, grabada con autorización judicial por la policía de Italia, país donde residía, lo siguiente: "La operación entera de Madrid fue mía, idea mía... Fueron de los más queridos amigos... Cayeron mártires que Alá les tenga en su misericordia... El hilo de la operación de Madrid fue mío, ¿entiendes? Los trenes... Todos fueron mi grupo. En realidad, yo no estuve con ellos el día de la operación, pero el día 4 me puse en contacto con ellos, y me enteré de todos los detalles...".

Rabei Osman, El Egipcio, no es un bravucón. Todos sus viajes, contactos teléfónicos y personales que mantuvo en España han sido rastreados durante más de dos años por el juez Juan del Olmo y constan en el escrito de acusación de la fiscal de la Audiencia Nacional Olga Sánchez.

Problema: juzgado en Italia en noviembre pasado y condenado por reclutar yihadistas para enviar a Irak, Rabei Osman negó todas las pruebas contra él. Este hombre sonriente negó hasta su propia voz saliendo del magnetofón en la sala de juicio de Milán. El fiscal Maurizio Romanelli calificó esa y otras grabaciones como "una reivindicación del hecho" del atentado de Madrid. Osman fue condenado a 10 años de cárcel, pero no por el 11-M, que es lo que se juzga a partir de hoy. La pistola de Osman, ¿expulsará humo hoy? Esa breva no caerá. En sus declaraciones por videoconferencia ante el juez del Olmo, el 6 de junio de 2006, se declaró inocente ante la acusación de haber participado en la conspiración de Madrid.

Pero la descripción del material grabado y el examen de la estrecha relación entre Rabei Osman y los principales dirigentes de la célula -Serhane el Tunecino, entre otros- que el 11-M situó las bombas en los trenes de la muerte será muy instructiva. Esta "persona para bien", como se definió Osman en Milán ante la sentencia de 10 años, tiene la palabra.

LA 'CONFESIÓN' GRABADA DE RABEI EL EGIPCIO

-"La operación entera de Madrid fue mía, idea mía... Fueron de los más queridos amigos... cayeron mártires, que Alá les tenga en su misericordia... El hilo de la operación de Madrid fue mío, ¿entiendes?"

-[El atentado de] Los trenes... Todos fueron mi grupo. En realidad yo no estuve con ellos el día de la operación, pero el día 4 me puse en contacto con ellos, y me enteré de todos los detalles..."

-"Yo formaba parte de esta operación, pero no me han informado de la hora crítica, por lo cual Dios me ha salvado. Dios me ha protegido por no morirme en esta operación, porque no me han informado de la hora exacta"

-"Mis compañeros se marcharon todos a defender la causa de Dios en Afganistán"

-"El programa fue de alto nivel, incluso yo estaba preparado para ser mártir, pero ciertas circunstancias me lo impidieron. Todo está en la mano de Alá. Si la operación hubiera tenido éxito, nadie habría podido olvidarlo nunca, porque el material estaba preparado, pero el problema fue el transportarlo. Esta operación requirió muchas lecciones y mucha paciencia a lo largo de dos años y medio"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de febrero de 2007

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