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Una terrorista alemana condenada a cinco cadenas perpetuas sale en libertad

El grupo de Brigitte Mohnhaupt, que ha cumplido 24 años de cárcel, cometió 34 asesinatos

La audiencia territorial de Stuttgart concedió ayer a Brigitte Mohnhaupt, de 57 años, condenada a cinco cadenas perpetuas por sus asesinatos terroristas en 1977, la libertad condicional al cumplir 24 años de cárcel. Considera el tribunal que "de acuerdo con los representantes de la fiscalía y según el juicio de los expertos psiquiatras, no existen elementos para estimar que persista la peligrosidad de la condenada". Mohnhaupt quedará en libertad el 27 de marzo, cuando se cumplen los 24 años que una resolución judicial anterior fijó como permanencia mínima en prisión.

Durante cinco años, la terrorista tendrá que cumplir con las normas que le imponen presentarse con regularidad a la policía y no volver a delinquir. Cuando salga en libertad, Mohnhaupt habrá pasado casi 29 años de sus 57 en la cárcel.

La próxima libertad de Mohnhaupt y el posible indulto presidencial a Christian Klar, su compañero de armas en los años de plomo del terrorismo alemán, han reabierto las heridas y el debate sobre lo ocurrido en el país hace tres décadas, cuando un grupo de desesperados se lanzó a la insensata tarea de realizar la guerrilla urbana en Alemania.

Familiares de las víctimas muestran su incomprensión y desacuerdo con la liberación de Mohnhaupt. Políticos de la derecha sostienen que no se la puede poner en libertad porque no se arrepintió, ni ha pedido perdón a los familiares de las víctimas. Las autoridades judiciales y políticos liberales dicen que con la libertad condicional de Mohnhaupt no se hace más que cumplir con la ley y tratarla como una delincuente normal que ha cumplido los 24 años, como había fijado un tribunal.

Fue "una guerra de seis contra 60 millones". Así resumió el premio Nobel de Literatura Heinrich Böll aquella locura que se prolongó durante más de 20 años, desde principios de los setenta a avanzados los noventa. Participaron las llamadas tres generaciones terroristas, surgidas en un principio de la fragmentación del movimiento estudiantil de 1968. La inicial violencia contra las cosas degeneró en terrorismo puro y duro, hasta el tiro en la nuca sobre personas indefensas. El balance de aquellos años fue de 34 víctimas del terrorismo y 26 terroristas muertos.

La vida de Brigitte Mohnhaupt es menos conocida que las de las figuras mediáticas de la primera generación, Ulrike Meinhof, Andreas Baader y Gudrun Ensslin, la Fracción del Ejército Rojo (RAF) o banda Baader-Meinhof. No obstante, por sus crímenes y su papel en la Ofensiva 1977, Mohnhaupt era por aquellos días "la mujer más peligrosa de Alemania".

Era Mohnhaupt una joven rubia y delicada, procedente de una familia burguesa, que estudió en Múnich Filosofía y Filología Inglesa. Allí se vinculó a los grupos contraculturales y alternativos que se movían en torno a la Comuna, donde se practicaba el sexo libre, se consumía droga y se discutía sobre la revolución, la guerra de Vietnam y las teorías de Che Guevara o el brasileño Carlos Marighela, con su manual de la guerrilla urbana y sus tesis de llevarla de la periferia a las metrópolis.

Se casó Mohnhaupt con un joven al que ganó para la causa e ingresó también en la RAF. El matrimonio duró dos años y Mohnhaupt se trasladó a Berlín, donde se ocupaba de organizar pisos francos. La detuvieron el 9 de junio de 1962 y la condenaron a cuatro años y medio por pertenencia a una asociación criminal, falsificación de documentos y tenencia ilícita de armas.

Cuando Ulrike Meinhof, desesperada tras los continuos enfrentamientos con Baader y Ensslin, se ahorcó en la cárcel de Stammheim en mayo de 1976, los dirigentes del grupo consiguieron que trasladaran allí a Mohnhaupt. Cuando cumplió la condena, el 8 de febrero de 1977, salió con la misión de reorganizar la que sería segunda generación terrorista, la más sangrienta de todas.

Los resultados no se hicieron esperar. En abril asesinaron al fiscal federal Siegfried Buback; en julio, al presidente del Dresdner Bank, Jürgen Ponto, al que Mohnhaupt disparó cinco tiros; en septiembre secuestraron al jefe de la patronal Hanns Martin Schleyer y mataron al chófer y a cuatro escoltas. Mantuvieron más de un mes a Schleyer secuestrado y exigían la liberación de los presos.

Suicidios en la cárcel

El Gobierno del canciller socialdemócrata Helmut Schmidt no cedió y tampoco lo hizo cuando un comando palestino secuestró un avión de Lufthansa con turistas que volaba de Palma de Mallorca a Francfort. Tras ser liberados por un comando especial de la policía alemana en Mogadiscio, los tres terroristas, Baader, Ensslin y Jan Carl Raspe, se suicidaron en la cárcel. Días más tarde, un comunicado del comando secuestrador anunció la muerte del secuestrado, cuyo cuerpo fue halladon en el maletero de un coche en Francia.

En 1978 detuvieron a Mohnhaupt y Klar en Zagreb [hoy, capital de Croacia, república ex yugoslava]. Alemania pidió la extradición. El dictador yugoslavo Tito quiso a cambio varios terroristas croatas presos en Alemania. No hubo acuerdo y los pusieron en libertad. Con pocos días de diferencia, en noviembre de 1982, cayeron Mohnhaupt y Klar, que fueron condenados a cinco penas de cadenas perpetuas y 15 años por los asesinatos cometidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de febrero de 2007