La depuradora de Guillarei-Tui lleva meses frenada por los ayuntamientos

Los municipios de la comarca no asumen la gestión de un planta que ha costado 98 millones

En Guillarei-Tui podría estar funcionando desde hace meses la gran depuradora que saneará la cuenca del río Louro, terriblemente degradada. Pero la gestión y los gastos corresponderán a los ayuntamientos implicados por la obra. Tendrán que repercutirlos sobre las tarifas de sus servicios de saneamiento, y no se dan prisa. Las elecciones están a la vuelta de la esquina y no se ganan prometiendo rascar el bolsillo de los votantes. Los alcaldes de A Louriña aún no se han reunido para evaluar el uso y fijar la cuota que debe aportar cada municipio al mantenimiento.

Las obras de saneamiento de la cuenca del río Louro comenzaron en 2001 con un presupuesto de 97.905.991 euros y el objetivo de recoger los vertidos urbanos e industriales pretratados de los núcleos más importantes de las cuencas del Louro, del río Caselas y una parte del Miño. Para ello se ha construido una impresionante red de colectores de 81,5 kilómetros de recorrido, incluidos numerosos tanques de tormenta, que ha requerido la excavación de más de un millón de metros cúbicos de terreno.

Esta red se lleva la parte del león de la obra, 74,1 millones de euros, en ocho actuaciones. Conducirán las aguas residuales de A Louriña a la estación de Guillarei, una edar (estación depuradora de aguas residuales), de última generación que, con el resto de la obra, destapa el orgullo profesional de los ingenieros de la Confederación Hidrográfica del Norte (CHN), la promotora.

La edar de Guillarei ocupa una parcela de 60.000 metros cuadrados y ha costado 26.505.565 euros. Está diseñada para poder tratar los vertidos de una población futura de hasta 180.000 habitantes. Ahora son unos 51.000 que suman los municipios de Mos, Porriño, Salceda de Caselas y Tui. Aquí existe además un importantísimo parque industrial. También podrían incorporarse en el futuro Salvaterra de Miño, Arbo, Crecente y As Neves. En Guillarei las aguas residuales recibirán el tratamiento completo antes de verterlas al Miño y, con todo, se saneará la cuenca del río Louro, desde años ha cloaca.

Pero los alcaldes miran para otro lado. Hace dos años que la CHN, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, viene insistiendo para que vayan adelantando pasos. Las obras tenían el final cantado para finales de 2006. Han cumplido los plazos. Ahora las están coronando con la instalación de la acometida eléctrica y la construcción del vial de acceso. Pero ambos factores admitirían soluciones transitorias: la depuradora podría estar funcionando. A los ayuntamientos, sin embargo, no les interesan mucho esos deberes en fechas preelectorales.

Nadie evaluó aún los costes de mantenimiento: consumos, infraestructura y personal. Debería haberlo hecho la Xunta. Pero el conselleiro de Medio Ambiente informó la semana pasada en Vigo de su idea de pactar con la federación de municipios un modelo de gestión unificada de las depuradoras de toda Galicia, lo que tampoco contribuye a estimular las prisas en A Louriña. Los cuatro ayuntamientos de la comarca tendrían que formalizar un consorcio que se encargara de la gestión técnica y financiera del sistema. Ni siquiera han evaluado la aportación de aguas residuales de cada municipio. Tampoco quieren saber lo que costará depurarlas para no debatirlo en la campaña electoral.

Tareas pendientes

Ni en Tui ni en Salceda de Caselas, ambos con gobiernos del PP, quisieron comentar el asunto con este periódico. En Porriño, donde gobierna el BNG en una forzada coalición, tienen los deberes más adelantados: sólo tienen que medir las aguas residuales domiciliarias, que ahora van directamente al Louro. Las empresas instaladas en los parques del municipio ya disponen de sistemas propios de tratamiento primario.

En Mos andan ahora tratando de catalogar las empresas del municipio. No se sabe cuántas son. Hay más de 1.200 en situación irregular. De muchas se ignora lo que vierten ni dónde lo vierten. De otras se conoce que no cuentan con el obligado sistema de tratamiento primario, lo que les impediría conectarse a la red para no dañar la maquinaria de Guillarei. De momento se conectarán las empresas legalizadas y con las demás se seguirán los procedimientos que demande cada situación. Eso va para largo y también, consecuentemente, el saneamiento completo de la cuenca del Louro.

Vista aérea de la depuradora de Guillarei, con el río Miño al fondo.
Vista aérea de la depuradora de Guillarei, con el río Miño al fondo.LALO R. VILLAR

Olores anulados

En A Louriña coinciden una intensa actividad industrial y parajes de alto valor ambiental como las Gándaras de Budiño. Desde hace años los vertidos urbanos e industriales se realizan directamente al Louro o sus afluentes. La red de colectores construida, 6.700 metros en total, y el aliviadero de la cuenca alta , una estructura que optimizará el control de la contaminación y el funcionamiento del sistema de funcionamiento, cambiará la situación.

La depuradora de Guillarei está diseñada para recibir un caudal de 25 litros/segundo por cada 1.000 habitantes. Tendrán un tratamiento biológico convencional, aunque la existencia de zonas de baño aguas abajo del vertido obligó a incluir un sistema de desinfección que funcionará sólo en época de baños.

La planta dispone, entre otras tecnologías, de un motogenerador para obtener energía del biogás de la digestión y de un circuito de recuperación de la energía residual de los gases de escape. Las zonas más susceptibles de generar olores están cubiertas y anuladas a ese efecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 11 de febrero de 2007.

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