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CARTAS AL DIRECTOR

No había armas de destrucción masiva

Nuestro añorado héroe de Perejil, don José María Aznar López, a pesar de su privilegiada posición atemporal -presidente del Gobierno y de la FAES, profesor honorífico de la Universidad de Georgetown, amigo personal del presidente de los Estados Unidos de América y esposo de Ana Botella- ha sido el último ciudadano del mundo en enterarse de la ausencia de armas de destrucción masiva en Irak. Se ve que, entregado a ocupaciones de una gravedad inalcanzable para el entendimiento del común de los humanos, no ha podido atender hasta ahora a un asunto tan baladí como el de la guerra de Irak.

Lo que me pregunto yo es que si ha tardado tantos años en descubrir el engaño ¿cuánto tardará en enterarse de que ETA no tuvo nada que ver en los atentados del 11-M?

Yo le pediría a nuestro presidente más mundial que acortara los tiempos de revelaciones veraces por el bien del país, que ahora está que echa chispas debido a la machacona perseverancia de las huestes del señor Aznar en la hipótesis de la conspiración. En cualquier caso hay que darle las gracias porque, aunque casi le ha llevado un lustro reconocer su poca inteligencia, finalmente lo ha hecho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de febrero de 2007