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Entrevista:MIGUEL ÁNGEL QUINTANILLA | Secretario de Estado de Universidades e Investigación

"Éste es el Año de la Ciencia para los ciudadanos"

Como Secretario de Estado de Universidades e Investigación, en el equipo de la ministra Mercedes Cabrera, Miguel Ángel Quintanilla (Segovia, 1945) puede este año hacer hincapié en un tema al que se ha dedicado en profundidad en la Universidad de Salamanca, como catedrático de Filosofía de la Ciencia: la cultura científica. La oportunidad se la brinda la decisión del Gobierno de señalar 2007 como Año de la Ciencia. "Es el Año de la Ciencia para el público, no el Año de la Ciencia para la ciencia, que eso lo lleva ya haciendo el Gobierno tres años", afirma.

Pregunta. ¿Por qué el Año de la Ciencia?

Respuesta. El esfuerzo que se ha hecho en los últimos años en I+D, especialmente en el sector público, es tan grande que los ciudadanos tienen derecho a saber y también a intervenir en la definición de ese esfuerzo. Y, aprovechando el centenario de la Junta de Ampliación de Estudios, vamos a celebrar el centenario de la política científica en este país, la primera gran experiencia de usar recursos públicos para potenciar la investigación de forma sistemática e introducir a los investigadores españoles en los circuitos internacionales.

"El desconocimiento de la ciencia estaba bien en tiempos de 'La verbena de la Paloma'; ahora los ciudadanos participan en su desarrollo"

"El reciente informe económico de la OCDE sobre España señala que la reforma de la política de I+D parece bien concebida"

P. Se ha hecho pública la última encuesta sobre percepción social de la ciencia. ¿Qué les dice?

R. España tiene un perfil distinto de otros países europeos; a todo el mundo le parece muy bien la ciencia, es importante y tiene mucho prestigio, pero eso convive con un cierto desconocimiento y una especie de resignación: "La ciencia es importante pero no es cosa mía". Eso no importaba en tiempos de La verbena de la Paloma, pero ahora no es suficiente decir que las ciencias adelantan y que curan enfermedades, la gente debe de saber también que para que adelanten se necesita apoyo social, prestigio social, que los ciudadanos participen en el desarrollo científico. El objetivo fundamental del Año de la Ciencia es que llegue a los ciudadanos la cultura científica.

P. ¿Cómo se va a plasmar este esfuerzo?

R. Por un lado hay actividades de divulgación del tipo Semana de la Ciencia, que ya se conoce como funcionan. Saldrá muy pronto la convocatoria [información en www.fecyt.es] y la mayor parte de nuestro presupuesto se va a ir en esto. Esperamos que se multiplique la participación de los científicos, a través de las universidades, los organismos públicos de investigación [OPI] y las sociedades científicas. Por otro lado, queremos poner el énfasis en las cosas nuevas y, sobre todo, en las iniciativas que van a permanecer cuando termine 2007.

P. ¿Puede adelantar algunas de estas iniciativas nuevas?

R. Es que son muchas y se irán haciendo públicas. Por ejemplo, un nuevo buque oceanográfico, el Sarmiento de Gamboa, que está en pruebas, durante meses será una especie de escuela flotante para la divulgación en los puertos españoles. También un camión con experimentos se desplazará por la geografía española.

P. ¿Y qué quedará al final del año?

R. Vamos a reproducir, aunque sea algo distinto, una experiencia de la que fui espectador hace más de veinte años, la creación de la red de Oficinas para Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI). Pretendemos que quede establecida una red de comunicadores científicos en los OPI y en las universidades, para que hagan llegar a la sociedad, a través de los medios de comunicación, los resultados de la actividad investigadora, para facilitar la transferencia de este conocimiento a la sociedad. También impulsaremos una red de museos de ciencia y tecnología, que sirva de plataforma para la divulgación científica. Que cuando los Museos Científicos Coruñeses, o el Parque de las Ciencias de Granada, o cualquier otro, desarrolle una buena exposición, lo que es muy caro, sepan que durante cuatro años va a estar circulando por los museos españoles. Esto lo vamos a enlazar con la concreción de la sede central del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología en A Coruña.

P. ¿Y en los demás municipios?

R. Vamos a iniciar una experiencia interesante, animar mediante ayudas y asistencia técnica a que las Casas de Cultura, los centros de la UNED, los clubes juveniles y demás de cualquier municipio puedan tener acceso a la divulgación científica, mediante una red de centros locales. Hay una gran demanda y muchas iniciativas locales desconocidas; queremos hacer que salgan a la luz y se puedan coordinar y ayudar mutuamente y quede una red de agentes locales. Al final, que los medios de comunicación dispongan de fuentes de información científica asimilada y digerida para poderla difundir. Lo más importante es que queden estructuras de difusión de la cultura científica que sigan funcionando solas, con apoyo público.

P. Se podría pensar que el Año de la Ciencia estaría dedicado a mejorar el sistema de I+D más que a la divulgación.

R. No es el Año de la Ciencia para la ciencia, es el Año de la Ciencia para los ciudadanos. El otro ya llevamos tres años haciéndolo. Nunca en nuestro país había habido un crecimiento tal del esfuerzo, se ha duplicado el presupuesto de I+D de 2004 a 2007. Además, creo que nunca había habido un consenso tan amplio sobre el momento feliz de la ciencia y la tecnología en España. En el reciente informe económico de la OCDE sobre España en 2006 se puede leer: "La reforma de la política de I+D e innovación parece bien concebida" y se da la bienvenida a su enfoque multidimensional. Y más adelante: "El Plan Ingenio 2010 es especialmente detallado y está generosamente financiado". Hace pocos días, los vicerrectores de investigación de las universidades se declararon a favor del rumbo que llevamos, con las lógicas salvedades. Dicho esto, también hay que decir que el sistema está creciendo a un ritmo tal que es imposible seguir si no recomponemos la estructura.

P. ¿Y las autonomías?

R. Nunca había habido un acuerdo tan completo entre las administraciones públicas sobre la importancia de la política científica y el consenso respecto a sus objetivos. En la reciente Conferencia de Presidentes de las Comunidades Autónomas, la I+D fue el tema más importante y todos los acuerdos se aprobaron por unanimidad. Quiero destacar la aprobación allí de la Estrategia Nacional de Ciencia y Tecnología. Por primera vez se definen los principios y objetivos que van a inspirar los dos próximos planes nacionales de investigación, los próximos ocho años. Es un documento que se ha trabajado mucho, aunque sea perfeccionable, y, por lo pronto, las comunidades autónomas se han comprometido a fijar en sus propios planes de I+D objetivos coherentes de inversión con el 2% del PIB de la Administración General del Estado.

P. También aprobaron nuevas infraestructuras o instalaciones singulares.

R. Sí, es la primera materialización de este nuevo ambiente de consenso. Hay acuerdo sobre veintitantas infraestructuras nuevas que estamos dispuestos a financiar al 50% con la comunidad autónoma correspondiente. Esto va a cambiar la geografía de las infraestructuras científicas en nuestro país y la demanda de científicos, ingenieros y tecnólogos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de febrero de 2007