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Análisis:A LA PARRILLA

Gala sin misterio

A las 23.44 horas del domingo en elpais.com ya daban el último Goya, a la mejor película. Los telespectadores tuvimos que esperar a las 0.55 horas. ¿Por qué se hizo trasnochar al público una hora más que al respetable gremio del cine que seguía la ceremonia en directo? TVE dijo que difería media hora la emisión para darle agilidad y poder cortar los momentos más peñazos. No sé qué cortaron pero la publicidad, que no tenían en la sala, hizo que el final televisivo de la fiesta llegara una hora más tarde.

Con una gala sin misterio, con Internet vomitando puntualmente los premios, el público de la tele tenía que buscar un entretenimiento que no le daban. Un único decorado de cortinajes rojos toda la noche, un presentador ahogándose en un guión enclenque y una rutina académica sin ninguna alegría (mención de nominados, proclamación del premio y capítulo de gracias sometido a un apremio inútil). ¿Cómo pudo el inteligente director de Tapas creer que podía sostener en solitario una gala con tan pobre sustento de trajes y chistes? ¿Por qué el único momento en que hubo una actuación, la de Estrella Morente, fue coincidiendo con el homenaje a los fallecidos? El público, confuso, dudaba entre aplaudir la imagen de sus colegas muertos o respetar el arte de la artista.

Los Oscar están pensados como la gran fiesta de la exportación del cine norteamericano. Además de un palmarés, son un sarao. Las películas ya han hecho carrera en casa y ahora hay que conseguir que se hable de ellas en el resto del mundo, donde están entrando en sus carteleras. ¿Para qué se celebran los Goya? Está muy bien que los profesionales de un sector se concedan galardones, pero también lo hacen los ingenieros y no lo dan por la tele. ¿Alguien cree que esta gala puede ayudar a vender y exportar cine español? Tenemos una industria flacucha, pero precisamente por ello, a la gala del cine le convendría disimular con más fantasía y oropeles, más encanto y espectáculo. La gala tuvo 3.282.000 espectadores, un millón más que el año pasado, pero ¿cuántos se habían dormido a la una de la madrugada?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de enero de 2007