Los quioscos planean conectarse a Internet para encarar el futuro

La disminución de las ventas en 2005 forzó el cierre de más de 30 establecimientos

La falta de modernización, el escaso crecimiento del número de compradores y los cambios en los hábitos amenazan el futuro de los quioscos, según el Libro Blanco de los Quioscos de Prensa de Madrid. Entre las propuestas de mejora, el documento, que se presentó ayer, propone conectar los puntos de venta a Internet y distribuir nuevos productos, como billetes de transporte o entradas para espectáculos.

"Los quioscos hacen barrio y hacen ciudad". El responsable municipal de Economía, Miguel Ángel Villanueva elogió con estas palabras la labor que desempeñan los casi 1.000 puestos de Madrid en los que se venden revistas y periódicos. Villanueva afirmó que el objetivo de este documento es "impulsar un modelo comercial caracterizado por su proximidad al comprador".

La primera parte del Libro Blanco es una guía en la que se explican los pasos que han de dar aquéllos que quieran abrir un quiosco. "Muchos jóvenes comienzan con puestos que luego tienen que cerrar por no conocer el negocio, que es más complicado de lo que parece a primera vista", explica Enrique Fernández, presidente de la Asociación de Vendedores Profesionales de Prensa.

Además de un manual, el Libro, elaborado por un grupo de profesores de la Universidad Rey Juan Carlos por encargo del Ayuntamiento de Madrid, hace un diagnóstico de la situación por la que atraviesa el sector. Y éste no es muy optimista: el 61,4% de los dueños de quioscos decían haber registrado un descenso en las ventas durante 2005, mientras que sólo el 19,7% había notado un incremento.

A finales de 2005, Madrid contaba con 978 quioscos, de los que 904 estaban en activo y 74 cerrados. La mayor concentración se registra en los distritos de Centro, Salamanca, Chamartín y Chamberí, mientras que Vicálvaro, Villa de Vallecas, Barajas y Villaverde son los que menor proporción tienen.

Según el estudio de la Universidad Rey Juan Carlos, las ventas en la periferia dependen de una clientela habitual, mayoritariamente joven. En el centro, por el contrario, hay una cantidad importante de compradores ocasionales. Modernización

Las cifras revelan la necesidad que tienen estos negocios de modernizarse: sólo un tercio tiene menos de diez años de antigüedad. El 32% tiene más de 20 años y el 27% entre 10 y 20. Los más antiguos se encuentran en los barrios del centro.

Fernández calcula que el año pasado cerraron "entre 30 y 40" establecimientos. "Éste es un sector muy sacrificado, que tradicionalmente pasaba de padres a hijos; pero hemos notado que se ha estancado el relevo generacional. Muchos jóvenes ya no están dispuestos seguir en el sector", añadió Fernández.

Para encarar el futuro con éxito, Fernández asegura que son necesarias tres medidas: renovar los inmuebles, agudizar la mentalidad empresarial e incrementar el parque de quioscos. En esta estrategia es fundamental la venta de nuevos productos y servicios. Las propuestas de mejora también incluyen la formación de vendedores profesionales.

"Si no nos adaptamos, corremos el riesgo de que en 10 o 15 años Madrid tenga 300 quioscos menos", asegura el presidente de la asociación de vendedores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 25 de enero de 2007.

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