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Patrice Chéreau desvela su proceso creativo en un documental que inicia un ciclo del teatro en la pantalla

Es director de escena, de cine, de ópera, actor, guionista...pero, sobre todo, Patrice Chéreau es un creador que dirigió su primera obra teatral en 1964 y desde entonces no ha parado de renovarse. Su incansable búsqueda, a través de un proceso de trabajo que busca la comprensión total del texto, es el centro del documental Otra soledad, de Stéphane Metge, que el mismo Chéreau presentó el pasado miércoles en el teatro Central de Sevilla.

La cinta desvela, por primera vez, el proceso de creación del director francés en la obra En la soledad de los campos de algodón, de Bernard Marie Koltés, una pieza teatral que, además de dirigir, protagoniza junto a Pascal Gregory durante un año. En ese tiempo, el director repuso también Don Giovanni en Salzburgo, un trabajo que recoge el documental en parte "porque no teníamos dinero para financiarlo", reconoce Chéreau; pero también porque fue su trabajo de ese año.

Precisamente la obra de Koltés, "un diálogo entre dos personas sobre el deseo, la falta de deseo y las relaciones de poder", en palabras de Chéreau, reabrió el teatro Central en octubre de 1995, tras el parón que el escenario sufrió después de la Exposición Universal de 1992.

"Estoy contento porque hay más público hoy que cuando representamos la obra", comentó irónico el director en la presentación del documental. "Normalmente me niego a que haya personas extrañas en los ensayos, porque lo siento como un lugar secreto que compartimos director y actores; de forma que si hay alguien extraño se pierde la esencia del trabajo. En el caso de este documental lo consentí porque el realizador es amigo y estuvieron todo el año con nosotros en todos los lugares que trabajamos, de forma que no sabíamos cuándo estaban grabando", explica el director, quien el año pasado estrenó la película Gabrielle. Su filmografía incluye filmes como La reina Margot (1994), Intimidad, que obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Berlín de 2001, o Su hermano, con el que ganó el Oso de Plata en Berlín en 2003.

"Mi trabajo con los actores comienza por hacerles entender la esencia del texto. Primero les dejo libres y después los impulso más allá. Es más fácil trabajar con 100 personas que con dos. Ser exacto, riguroso, verdadero con dos actores sobre el escenario es más complicado que con 100 personas, con las que se puede mentir fácilmente", contó Patrice Chéreau a un público ávido por conocer los secretos del prestigioso creador.

Otra soledad fue la primera de las proyecciones del ciclo sobre teatro filmado, Del teatro a la pantalla, que ofrece el Central. La programación continuará el día 24 con Lapin chasseur, de Guy Seligmann sobre una obra de Jérôme Deschamps y Macha Makéïeff. Podrán verse también La tragédie d'Hamlet, sobre una obra de Peter Brook (día 30) y terminará con Tambours sur la digue, sobre una pieza de Ariane Mnouchkine (6 de febrero).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de enero de 2007