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Reportaje:

¿Invierno en Rusia? 'Niet'

Las altas temperaturas se convierten en un serio enemigo para los animales rusos

Los cambios del clima y el anómalo invierno, prácticamente sin nieve en las regiones centrales de Rusia y con temperaturas superiores a los cero grados, se están convirtiendo en un serio peligro para numerosas especies de mamíferos. Las liebres, por ejemplo, han cambiado ya su pelaje al de invierno, blanco, con el que pasan inadvertidas a sus enemigos. Pero no hay nieve y saltan a la vista, con lo que son presa fácil de las aves rapaces, de los mamíferos carniceros y de los cazadores.

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Los osos en las provincias de Nóvgorod y Kémorovo despertaron ya del sueño invernal y han salido de sus cuevas en busca de alimento. Y si el frío y la nieve no llegan rápido y no vuelven a dormirse, se pondrán agresivos, por lo que los especialistas temen que habrá que matarlos. También los osos de los zoológicos pasan malos ratos, sobre todo en el sur, donde no habían podido comenzar a dormir. Por suerte, en el zoo de Rostov del Don, por fin cayeron ayer en hibernación, para alegría de los guardias. Pero si las temperaturas siguen altas pueden volver a despertarse y ponerse de muy mal humor.

Los erizos son los que están en situación más trágica, porque se han despertado en la provincia de Moscú y ya no podrán volver a dormirse. Y como en invierno no pueden encontrar alimento, los especialistas calculan que un 90% perecerán por hambre, o por frío si, de creer los pronósticos, éste llega, en la segunda mitad de enero.

Las altas temperaturas también han desorientado a algunas aves. Los gansos en la provincia de Stávropol no emigraron este año, y pueden morir si el invierno llega. En un zoo de la región central, unos pavos reales pusieron huevos, pero no se sabe si nacerán polluelos.

El mundo vegetal también se ha dejado engañar por las anómalas temperaturas. Los árboles han echado brotes y los cereales han comenzado a crecer, con el peligro de que venga una helada y mate los cultivos. Los humanos no son indiferentes a este inusual invierno: los rusos se sienten incómodos con la falta de nieve y sufren depresiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de enero de 2007