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Las aerolíneas estadounidenses reanudan el vuelo tras el ajuste con una oleada de fusiones

Los expertos predicen una consolidación en el sector que dejará tres grandes compañías

Los aires de consolidación soplan con fuerza en EE UU. A la ola de fusiones en los sectores de las telecomunicaciones, financiero, minero y siderúrgico, se suman ahora las tentativas de matrimonios empresariales en la aviación comercial. Tras una larga crisis financiera, agravada por los atentados del 11-S y el alza del petróleo, empiezan a retomar el vuelo. Los expertos predicen que el sector avanza hacia la creación de tres grandes campeones nacionales, que serán capaces de sobrevivir a futuras crisis en el sector y mejorar su rentabilidad.

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En la actualidad hay más de un centenar de compañías con licencia para transportar pasajeros y mercancías por aire en EE UU, de todos los tamaños. Pero la atención de Wall Street se concentra en las seis grandes aerolíneas tradicionales: Continental Airlines, American Airlines, United Airlines, US Airways, Delta Airlines y Northwest, estas dos últimas todavía en suspensión de pagos.

Tres importantes operaciones de fusión están ya sobre el tablero. La operación más relevante es la oferta hostil de compra lanzada en noviembre por US Airways sobre Delta Airlines, por 8.500 millones de dólares. Delta responde de momento a la iniciativa de su rival diciendo que está concentrada en concluir su proceso de reestructuración y superar la bancarrota. Y a su plantilla tampoco le hace mucha gracia la oferta por el impacto que puede tener en el empleo.

Pero el nuevo consejero delegado de US Airways, Doug Parker, está considerado como una estrella en el sector gracias al papel que desempeñó en la fusión con America West en 2005, lo que podría hacer cambiar la opinión de los acreedores de Delta. Si prospera esta operación, US Airways se convertiría en la mayor aerolínea de EE UU y del mundo, por delante de American Airlines.

La segunda operación en juego tiene como protagonistas a dos aerolíneas regionales. AirTran Airways, que rivaliza con Delta en las rutas del sureste estadounidense, se lanzó en diciembre a la compra de Midwest Airlines, por la que ofreció 260 millones. Es la opción que tienen las pequeñas aerolíneas para sobrevivir en un mercado que se concentra, y en el que las compañías de bajo coste rivales como JetBlue o Frontier imponen una dura competencia.

La tercera posible gran fusión la estarían fraguando United Airlines y Continental. Las dos compañías precisan que las discusiones están aún en una fase temprana, aunque no niegan que el acuerdo sea posible. Esto le permitiría aplacar las consecuencias de una eventual alianza entre US Airways y Delta.

La incógnita está en adivinar cuál será la reacción de American Airlines, la mayor compañía del sector, ante todos estos movimientos. Y entre tanto, Northwest podría ser una opción de compra para que Delta o US Airways pudieran reforzar sus rutas hacia Asia si fracasan en su tentativa de fusión.

En todas estas operaciones hay un propósito común: reducir el número de vuelos y de rutas para eliminar solapamientos y poder ser más rentables. Los avances conseguidos en este ámbito son significativos, aunque insuficientes para garantizar la supervivencia. La flota de aviones que operan las aerolíneas en la actualidad se cifra en 3.938 aparatos, un 12% menos que en 2000, según datos del Departamento de Transporte.

Fusiones complejas

Pero las fusiones son laboriosas y complejas en el aspecto reglamentario, delicadas por el rechazo que crean entre los sindicatos, amén de las reticencias que crean entre los políticos locales donde las compañías tienen su base operativa. La integración de US Airways y America West podría considerarse como la excepción a la regla, a pesar de que la integración esté llevando su tiempo. Y tampoco está claro que la consolidación aporte la solución a los problemas a las grandes aerolíneas, aunque parezca un proceso inevitable.

Otros analistas creen, sin embargo, que la consolidación llegará entre las aerolíneas de bajo coste, que controlan dos terceras partes del mercado doméstico, frente al 10% de 2001. Hasta tal punto han crecido estas compañías que algunas, como JetBlue y AirTran, están consideradas como aerolíneas nacionales. Sea como fuere, los analistas de UBS y Goldman Sachs recuerdan que el sector de la aviación comercial es arriesgado para invertir, por su volatilidad, a pesar del entusiasmo que puedan crear los aires que soplan para 2007. Y advierten que un nuevo ataque terrorista podría echar por tierra los avances logrados en los últimos años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de enero de 2007