Un libro analiza el universo de plastilina de Pablo Llorens

Con un trozo de plastilina y sus propias manos. Esos son los instrumentos de trabajo de Pablo Llorens (Alcoi, 1967), uno de los puntales de la animación cinematográfica en España y ganador de dos premios Goya. La Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid, en colaboración con el festival Animadrid, acaba de publicar Plastilina cerebral, un repaso por la obra de uno de los personajes más singulares del cine valenciano que ha escrito el periodista Borja Crespo y cuya presentación se realizó en la Filmoteca de la Generalita.

El libro es una aproximación al peculiar universo de un creador que, en palabras de Crespo, es "como un niño grande", un hombre que vive en su universo de plastilina y que trabaja "con infinita paciencia" para lograr llevar a cabo sus sueños. A lo largo de una extensa entrevista, Crespo muestra en Plastilina cerebral el proceso creativo de Llorens, su técnica y sus influencias. Todo lo que le ha llevado a ser, desde una ciudad marginal en el circuito del cine de animación como Valencia, uno de los abanderados de las películas sin personajes de carne y hueso. Sus obras, fruto de muchas horas de trabajo componiendo, cual escultor, las figuras que surgen del moldeado de plastilina, están impregnadas de "habilidad manual, capacidad de concentración, claridad en el pensamiento, además de santa paciencia, orden en el trabajo, creatividad agitada, facilidad para la observación y dotes de mímica", según el diagnóstico de Crespo. Una fórmula mágica que le ha servido a Llorens para crear películas como Caracol, col, col o El enigma del chico croqueta.

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