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Reportaje:ESCAPADAS

Un 'spa' natural en el Mediterráneo

Playas con burbujas, baños de lodo y 'trekking' en la isla siciliana de Vulcano

La isla de Vulcano echa humo, pero no quema. Cuando el visitante toma el aliscafo (un híbrido entre avión y lancha) en el puerto de Milazzo o en alguno de los otros tantos puntos desde donde se parte hacia las islas Eolias, no necesita haber visto en fotos el aspecto de Vulcano para saber nombrarla cuando la tiene delante. Un enorme volcán humeante domina la isla con su cráter tan inofensivo como un anciano que reposa fumando su pipa.

Cuenta la leyenda que la isla goza de mítica estirpe y rancio abolengo: es aquí donde se ubicaba la fundición de Hefesto, el dios del fuego, que trabajaba con la ayuda de los cíclopes. Enormes explosiones y maremotos terminaron conformando el aspecto total de lo que es hoy el archipiélago de las Eolias. Siete islas al sur de Italia, como si un demiurgo creador hubiera trabajado cada día de la semana sin descansar el domingo: Salina, Lípari, Stromboli, Filicudi, Alicudi, Panarea y el reino de Hefesto, en el extremo sur.

Un chapuzón en la Piscina di Venere, un baño de barro rejuvenecedor, flotar sobre cálidas burbujas y una pizza en el Togo-Togo. Rodeados de arenales negros y de la cresta del volcán humeante.

Vulcano está separada de Lípari por un canal de 800 metros de ancho. La isla se distribuye en tres partes: Vulcano Piano, con un área de cuatro kilómetros cuadrados entre las montañas de Aria y Saraceno; el puerto de Vulcano, que es el área plana de acceso donde anclan los barcos, se bebe vino mirando la luna y se obtiene toda la información turística de la zona, y Vulcanello, que brotó del mar después de una erupción en el año 183 después de Cristo y tiene tres cráteres minúsculos: el istmo y el puerto de Poniente, así como la bahía de Levante, con sus muchas fumarolas de azufre.

Todo sea dicho: Vulcano huele a huevo hervido, pero el olfato se acostumbra. Los que no se acostumbran son nuestros ojos, que reparan asombrados cada día en las muchas formaciones rocosas con ese color de yema que tiene el azufre.

Cálidas burbujas

Arenas negras y aguas turquesa. Y en la orilla de algunas playas se alza un fluido constante de burbujas calientes que, aunque no sean de amor, sino de azufre, enamoran. El aspecto del bañista que entra en la playa Delle Fumarole es el del niño que descubre no ya un juguete, sino un juego mágico. La única regla es la de flotar sobre una de las fuentes burbujeantes que hay en el fondo. A aquel jacuzzi no le basta con ser natural; también quiere parecerlo: está rodeado de empinados riscos de piedra rojiza y amarilla, la arena que entra bajo el agua es un limpio manto negro, innumerable como la ceniza, y la vista nunca puede eludir la cresta del volcán humeante. Y si se padecen artrosis, trastornos gastrointestinales o simplemente se sueña con recuperar la juventud, al costado de la playa burbujeante se recomiendan los baños de barro medicinal, uno de los más alucinantes atractivos de la isla.

En verano, las playas se llenan de bañistas. Pero si el visitante va en busca de espacios más apacibles, no tiene más que tomar el autobús que lo traslada a la playa de la Bocca dell'Asino, apartada línea en forma de herradura que se aprieta contra un farallón, menos frecuentada y tan paradisíaca como el resto.

Aunque la zona más urbana de la isla está sembrada de hoteles y bungalós, basta seguir las flechas de los carteles en dirección a un club con nombre de música reggae. Togo-Togo tiene un área de cámping perfectamente equipada incluso para las caravanas de paso. Además del bar-café circular que rige el cámping y las pizzas que cada noche se doran en hornos de leña, lo más atractivo de Togo-Togo es su larga playa literalmente al alcance de la mano.

Para aquellos que tienen veleidades más propias de un Magallanes y un Elcano, con un puñado de euros se podrán enrolar en uno de los muchos tours que se dedican a circunnavegar la isla. No corta el mar, sino vuela: el lanchón parte desde Puerto Levante, hace escala en playas solitarias, sortea los acantilados y entra en la famosa Grotta del Caballo, la Piscina di Venere -donde vale la pena un chapuzón-, la marina Grotta dell'Abate, y se acerca hasta casi tocar Punta del Faro, Punta Quadratta, Punta de Luccia y Punta Negra.

Algo más que playas

Vulcano, como su nombre indica, es algo más que mar. Y como no sólo de playas vive el viajero, los amantes del trekking y la aventura tienen la opción de coger uno de los muchos caminos isla adentro y montaña arriba. A media hora andando se llega al llamado valle de los Monstruos, sembrado de formaciones rocosas de lava y piedra magmática que semejan efigies de seres fabulosos. Durante la puesta de sol, desde esta altura se puede vivir un trozo de prehistoria y contemplar el Etna en el horizonte.

Caminando durante una hora en otra dirección se asciende hasta el trono de la isla: su volcán principal, que desde el año 1890 está dormido, pero aún ronca. Y aunque recomiendan extremar las precauciones por los abundantes gases sulfurosos, el más osado puede circuncaminar el cráter desde donde se domina toda la isla, a 500 metros sobre el nivel del mar. Después de este ascenso, el viajero puede bajar lleno de fotos y emociones y seguir en paz: ha conocido el mar, la tierra, el fuego de la tierra y todos los vientos en unos pocos días.

Ronaldo Menéndez (La Habana, 1970) es autor de la novela Las bestias (Lengua de Trapo, 2006).

GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar

- Alitalia (www.alitalia.es) tiene vuelos en enero desde Madrid a Catania o Palermo, con una escala, a partir de 147,79 euros. También desde Barcelona, a partir de 146,59.- Para llegar a Vulcano hay que tomar un aliscafo desde Milazzo. El trayecto dura entre 40 minutos y una hora, y cuesta 9,40 euros por persona. Horarios e información en www.usticalines.it.

Dormir

- Hotel Aura (0039 090 985 34 54). Vía Lentia, 49. La habitación doble, a partir de 80 euros. Situado en la zona céntrica, rodeado de bares, tiendas y restaurantes.- Hotel Conti (0039 090 985 20 12). Puerto Poniente. La habitación doble, desde 60 euros. Con estupenda vista panorámica de la playa de Poniente.- Hotel Eros (0039 090 985 32 65; www.eroshotel.it). Via Porto Levante, 64. La doble, desde 137 euros. Con terraza y un enorme jardín.

Información

- www.lasicilia.es/islas_eolias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de diciembre de 2006

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