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Condenada la familia de Lyon que pateó y rapó a una joven por no casarse

La chica tunecina, que tenía novio de origen español, rechazó el matrimonio con un primo

Amor Khaldi, de 62 años, y Hani Khaldi, de 22, padre e hijo, han sido hallados culpables por un tribunal de la ciudad francesa de Lyon de haber golpeado y rapado a Buthaïna, de 18 años, respectivamente hija y hermana de ambos. La joven había rechazado un matrimonio forzoso con un primo de Túnez, de donde es originaria su familia, y mantenía relaciones sentimentales con Paco, un francés de origen español.

Amor, que ha sido condenado a seis meses de cárcel, no deberá ingresar en prisión, pero a Hani, que permanece detenido desde que su hermana denunció los hechos, le han caído 12 meses, de los que deberá cumplir cuatro.

Durante la vista, los abogados de Amor y Hani insistieron en todo momento en que lo sucedido el pasado 16 de noviembre en el cuarto de baño de los Khadi, en la localidad de Ouillins, en la periferia de Lyon, no tiene nada que ver con la religión ni con las tradiciones familiares. Castigaron a la chica, reconocen, pero fue para darle un escarmiento porque había robado y empeñado las joyas de su madre y se había gastado los 1.500 euros de dote que había recibido de su primo tunecino.

Hani, albañil, boxeador aficionado, el pelo cortado al cepillo, pequeñas gafas a la moda, lucía una camiseta ajustada que resaltaba su musculatura. Desde el banquillo de los acusados lanzaba miradas intimidantes a Buthaïna, presente en la sala. Cuando fue su turno para declarar, se dirigió con insolencia al tribunal y reconoció haber propinado patadas y puñetazos a su hermana y haberle rapado la mitad de la cabeza antes de dejarla encerrada en el baño. En ningún momento se refirió al novio de su hermana, dijo ser el único responsable del incidente y negó que su padre hubiera participado en los hechos. "Hizo daño a mi familia y yo se lo hice a ella", exclamó.

El padre, un electricista que preside una asociación de amistad francotunecina, viste a la occidental y llegó a Francia en la década de 1960, integrándose sin problemas, aseguró que había intentado evitar la disputa, y que todo lo sucedido no era más que "un asunto familiar que hubiera podido arreglarse en familia sin que nada trascendiera". "Ella cuenta una historia que parece de la Edad Media", añadió, "no somos así en mi familia".

Buthaïna, que ahora vive en un centro de acogida, quiso estar presente en la sala y aguantó la presión impertérrita, con determinación y dignidad. Empezó por reconocer que se había llevado las joyas de su madre, pero insistió en que la paliza que le dieron fue por otra causa: por "salir con un francés". Cuando volvió a casa el día de los hechos llevaba dos noches durmiendo fuera, explicó. En cuanto cruzó el dintel, los dos hombres de la familia la acorralaron y la metieron dentro del cuarto de baño. "Mi madre asistía a la escena y me insultaba y ellos me llamaban sucia puta y me reprochaban que saliera con un francés", explicó. Su hermana, añadió, registró su bolso y rompió las fotos de su amigo Paco. Mientras su padre la mantenía en el suelo con el pie sobre el cuello, su hermano le daba patadas y le afeitaba la cabeza. Cuando acabó la tortura, Buthaïna intentó suicidarse bebiendo lejía, pero su hermana impidió que ingiriera una cantidad mortal. Se escapó por la ventana y se dirigió al hospital.

Para el fiscal, "es la historia de una chica que quería emanciparse y a quien su familia le pasó cuentas". Las violencias "conscientes, largas" a las que la sometieron su padre y su hermano, añadió, "son aún más graves por el hecho de que se realizaron sobre una persona en situación de inferioridad". La defensa insistió en todo momento en que no era un asunto de integrismo religioso. El juez condenó a Hani a 12 meses de prisión, de los que ocho han quedado en suspenso. Su padre fue condenado a seis meses, que no deberá cumplir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de diciembre de 2006