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¿Mejillones en los ríos?

Una alarma ambiental provocada por una especie invasora ha comenzado a extenderse por España. Periódicos, televisiones y radios ofrecen reportajes sobre el mejillón cebra, un pequeño molusco que está invadiendo nuestras cuencas fluviales.

El mejillón cebra (Dreissena fluviatilis en latín) es un pequeño bivalvo de agua dulce procedente de los mares Negro y Caspio que ya en verano de 2001 se encontró en el bajo Ebro. A día de hoy no sólo se ha extendido a los embalses de la cabecera de este río, sino que también ha colonizado el embalse de Sitjar en el Río Mijares y el de Forata en el Júcar, ambos en el levante español. Los gravísimos problemas ambientales y económicos que esta especie provoca en los ecosistemas que invade son conocidos desde hace décadas, siendo, por ejemplo, culpable de que en Estados Unidos se gasten billones de dólares para su erradicación y control. Cambios drásticos en la fauna y la flora, así como la obstrucción de cañerías y circuitos de sistemas de tratamientos de agua y centrales energéticas, son sólo un avance de su gran poder destructor.

Pero no teman, la especie lleva en Europa más de 100 años y en EEUU desde la década de los ochenta. El primer libro monográfico sobre el mejillón cebra y su problemática data de 1993, y centenares de artículos científicos sobre el tema se han escrito desde principios del siglo XX. Se preguntarán entonces ustedes por qué de repente esta alarma. Y yo abundaré en su idea preguntando también: ¿Por qué nos está invadiendo el mejillón cebra? Ésta sí la puedo contestar: porque cada día es más habitual contaminar nuestras aguas con especies exóticas y porque nuestros ríos están cada vez más regulados, y los embalses les encantan a los mejillones cebra. Dicen los expertos que en un río sin embalses la especie nunca se convertiría en la gravísima plaga que hoy es.

Contra el mejillón cebra se puede luchar, pero no existe un sistema ideal. Depende de la masa de agua a controlar y de sus características físico-químicas. No es lo mismo una cuenca fluvial que un circuito cerrado de agua, o un sistema de refrigeración de una central nuclear. Una bibliografía ingente nos informa de las ventajas e inconvenientes de usar cloro u otros agentes químicos, pinturas antiincrustantes, filtros, en fin, una amplia panoplia de soluciones, eso sí, rara vez eficaces al 100% pero muchas veces útiles.

Pero permítanme ahora hablar de otros mal llamados mejillones de nuestros ríos. Son también bivalvos, pero grandes, y a diferencia del mejillón cebra, autóctonos, no exóticos, y el grupo de invertebrados en mayor peligro de extinción probablemente de Europa. Son las náyades o almejas de río, y entre ellas Margaritifera auricularia, almeja negra de casi 20 centímetros de longitud que está en peligro de extinción en España (como el lince, ni más ni menos), ya extinguida en toda su antigua área de distribución y hoy relicta en el Ebro. Aproximadamente 2.500 ejemplares (frente a las decenas de miles que poblaban los fondos del río hace menos de cien años), los últimos del planeta, malviven en el Canal Imperial de Aragón, que toma sus aguas del Ebro cerca de Tudela. Pues resulta que el mejillón cebra ha entrado también en el Canal Imperial y resulta que el mejillón cebra es letal para las náyades, creciendo sobre ellas e impidiéndoles respirar. Así que los 2.500 ejemplares de Margaritifera auricularia que teníamos están ahora en mucho mayor peligro. Y vuelvo con otra pregunta: ¿A que no saben ustedes que están haciendo en el Canal Imperial desde hace unos años? No lo averiguarían nunca. Pues instalar unas compuertas para retener el agua y crear grandes tramos embalsados donde el mejillón cebra vivirá a sus anchas. De este modo, además de adornar con recias compuertas de acero y taludes de hormigón un monumento histórico de nuestra Ilustración jalonado de bellísimos puentes y obra civil única en su estilo, han creado una serie de ambientes donde la especie exótica invasora se va a instalar y va a convertirse en fuente permanente de larvas, enriqueciendo el canal y el río con poblaciones eternas de mejillones cebra. Pero hay mucho más,...lástima no poder continuar informándoles de tanto cuanto hoy sabemos sobre este grupo animal tan curioso, con unas especies en peligro de extinción y otras convertidas en plagas de consecuencias devastadoras. Pero no lo duden, pregunten, que se sabe mucho.

Rafael Araujo es especialista en moluscos bivalvos de agua dulce del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 19 de diciembre de 2006.

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