Entrevista:MANUEL BAUTISTA | Director general de Aviación Civil | Conflicto en el sector aéreo

"La decisión se ha tomado 100% por temas de seguridad"

Nunca un director general de Aviación Civil había firmado en España la suspensión de licencia de una compañía aérea de pasajeros. Le ha tocado tomar esa decisión a Manuel Bautista (Madrid, 1954), quien asegura que no alcanza a entender cómo Air Madrid ha desoído sus advertencias.

Pregunta. ¿Qué pensó al enterarse de que Air Madrid suspendía su actividad?

Respuesta. Estaba comiendo solo a las cuatro y cuarto de la tarde y me llamó mi subdirector para darme la noticia. Fue una sorpresa porque habíamos pensado que podía ocurrir una cosa así pero no en el último momento. Sorpresa por no entender qué sacaba de beneficio Air Madrid con eso. Evidentemente se adelantó unas horas a lo que se le venía encima.

"Han intervenido 15 o 20 técnicos y el diagnóstico de todos ha sido unánime"
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P. Quizás quería parar la sangría de reclamaciones...

R. En cualquier caso, anunciar [el martes] que se podía producir esta medida tenía por finalidad única que disminuyera la bola de nieve de pasajeros que estaban contratando con Air Madrid, que estaba lanzada vendiendo billetes.

P. ¿Cuándo saltó la alarma?

R. La primera señal, pero nada alarmante ni fuera de lo normal, cosas subsanables, se produce en la inspección que les hacemos del 23 al 26 de mayo. Se le da un plazo para solucionarlo, hasta el 26 de julio. Viendo que la compañía no cierra esas discrepancias, se programa una inspección más a fondo el 9 de agosto. Hay irregularidades que seguían desde mayo, de cierta importancia, y deficiencias nuevas, y a partir de ahí se hace un seguimiento cada vez más estrecho. Visto que sus alegaciones y explicaciones no acaban de convencer, el 21 y 22 de septiembre se programa otra inspección. Ésa es clave porque ahí detectamos problemas que ya nos preocupan más. Concretamente, problemas serios en la organización que gestiona el control del mantenimiento. El taller de mantenimiento se puede subcontratar, pero la organización no. No hemos llegado a esta decisión por el maltrato a los pasajeros sino por los problemas de seguridad. Eso no lo podíamos decir antes, mientras había un hálito de esperanza. Antes [en mayo] estaba bien, pero hay un deterioro de la empresa por dentro, parece que hay despidos de gente clave. El 21 de septiembre, viernes, termina la inspección: el martes estoy firmando la resolución que inicia el expediente de suspensión de la organización CAMO, que es lo que se suspendió ayer, que conlleva la suspensión del certificado de operador aéreo [AOC] y la licencia de explotación.

P. ¿Ha habido paradas de motor en pleno Atlántico?

R. Una parada de motor tiene poca o mucha importancia depende del avión, del momento, ... Efectivamente, problemas ha habido.

P. ¿Pero qué tipo de problemas, mascarillas de oxígeno caídas, motores...?

R. No paras un avión porque tenga un sillón roto. Si no tiene mascarillas suficientes o las luces en caso de alarma no funcionan, hay que parar el avión.

P. ¿Hubo problemas críticos, como para provocar un accidente?

R. No hemos llegado a ese punto. Pero estaban las condiciones puestas para que si esto lo dejábamos, pudiese llegar. Había que cortarlo a tiempo. La decisión se ha tomado 100% por temas de seguridad. Había una serie de problemas en la gestión y la organización que afectan al mantenimiento que de haberse dejado hubiéramos llegado a un problema de seguridad de la compañía. La dirección y la propiedad de esta compañía han sido profundamente irresponsables. Intelectualmente me cuesta entender qué les ha pasado. [El presidente de la compañía, José Luis Carrilo] no se ha creído que le íbamos a quitar el AOC porque nunca se había producido en España

P. Dice que hay otras compañías con problemas...

R. Eso es lo que me ha dicho siempre. El discurso de que hay una conspiración contra la compañía, que otras compañías están interesados en que desaparezcan porque están haciendo una competencia dura, de que desde Aviación Civil ha habido animadversión y que la compañía está perfectamente bien. No ha habido uno o dos inspectores. Han intervenido 15 o 20 personas y el diagnóstico de todos los técnicos ha sido unánime. La idea de que se les ha hecho una vigilancia especial es cierta, pero es como las inspecciones que hace Hacienda. Todas las compañías tienen un mínimo pero donde vemos áreas de riesgo mayor presionamos más. Pero al mismo tiempo intentamos darles una salida. Se da la paradoja de que sus propios directivos técnicos reconocían abiertamente que tenían todo esto mal y el presidente insistía en que estaban muy bien. Si hubieran tomado los avisos en serio podían haber arreglado sus problemas.

P. ¿Por qué se toma la decisión en Navidades?

R. Antes hubiese sido difícil por el procedimiento administrativo. Hay que dar a la compañía la oportunidad de recuperarse. Y cuando vemos que no tiene posibilidades de recuperación, antes de desembocar en una situación crítica, hay que actuar inmediatamente, incluso asumiendo que eso va a suponer molestias importantes, pero antes es proteger la vida.

P. ¿Podrá volver a operar?

R. Perfectamente, desde un punto de vista técnico. No sé si desde el comercial o económico.

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