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Reportaje:El Barça, en la final del Mundialito de Clubes

La inspiración de Abel Braga

El técnico del Internacional dice que Madrid y Chelsea revelaron que el Barça no es infalible

La vida le hizo un enorme e inesperado regalo a Carlos Abel Braga el día que Carvalho Neto, presidente del Internacional de Porto Alegre, acudió a él para que tratara de construir un equipo. Perro viejo, buscó futbolistas hasta encontrar compañeros de viaje para un proyecto competitivo. Les hizo creer que podían hacerlo y ahora, les ha llevado a un sueño que vivirán esta noche en Yokohama. Donde hoy se juegan una gloria que nunca sospecharon. Ex jugador de Fluminense, Vasco da Gama, Paris Saint Germain, Cruzeiro, y Botafogo se hizo entrenador en 1985 y dirigió desde entonces a 21 equipos, entre ellos el Marsella. El miércoles eliminó al Alhi egipcio con más pena que gloria y a los quejosos, les soltó una recomendación: "El carnaval es en febrero. Quien quiera salsa que vaya al cine". Tiene más: "No tengo un hombre que desequilibra. Tengo un grupo que gana partidos".

Ayer, víspera de lo que su presidente calificó como el partido más importante del Internacional en sus 97 años de historia, aseguró tener dos referencias de cómo juega el Barça: "El partido en Stamford Bridge y el del Bernabéu. Esos dos partidos también son un ejemplo de cómo puede jugar el Barça si se trabaja bien", aseguró dispuesto a demostrar que el equipo de Rijkaard, considerado como el mejor del mundo, también resulta que puede no serlo. "Podemos conseguir la victoria, estamos convencidos. Sabemos que tenemos que hacer para ganar y vamos a intentar ganar este partido". Convino en que puede que el Barcelona sea casi invencible y añadió: "el caso es que es sólo casi invencible".

Liberado de la presión de tener que ganar y jugar bien, Abel Braga tiró de mensaje duro: "El espíritu colectivo y nuestro sacrificio puede marcar diferencias". A ratos, no estaba claro si el mensaje era de un entrenador o de un sargento en combate: "Ronaldinho será parado en zona, no habrá dispositivo especial. No sirve con un equipo que puede desequilibrar desde tantas posiciones, afirmó. "Hemos de cerrar las zonas o nos van a destrozar. Darle espacios al Barça es darle la vida, pueden hacer locuras". E insistía en un mensaje que lo resumiría todo: "Hay que cerrar espacios, jugar con agresividad, y tener mucha velocidad".

Así ganó la Libertadores, así encontró un título con el que no soñaba, por ese camino llegó a Japón. Sabe que le queda un paso y una carta que jugar. La de un equipo que se dejara la vida en hacer lo que él les pida. Él les juntó y él les hizo vivir este sueño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de diciembre de 2006