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CONCURSOS

Tres alumnos de la UPC, premio europeo de programación

Ricardo Martín, Marçal Garolera y Dani Rodrigo, que tienen entrenador, participarán el próximo marzo en la final mundial de Tokio

Ricardo, Marçal y Dani andan muy ufanos por la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Han ganado el prestigioso concurso de programación informática de la Association for Computing Machinery, para la zona suroeste de Europa. Es su pasaporte para que les contraten las mejores empresas.

Quienes participan en estos concursos no difieren mucho de los deportistas profesionales. Son jóvenes, tienen entrenadores y su objetivo es tumbar al adversario antes de que suene la campana en contiendas patrocinadas por Sun, IBM o Ricoh. Pero no adiestran los músculos, sino el cerebro.

"Empecé en quinto de primaria, con concursos de matemáticas", explica Ricardo Martín, de 19 años. "Cuando vi que se podía viajar, participé en más. He visitado muchos países gracias a ellos. Los premios son dinero, becas, currículum o lo que llaman bragging rights, derechos para presumir".

Marçal Garolera, 23 años, es también un profesional: "Hace unos meses me clasifiqué para la final del Google Code Jam en Nueva York". Dani Rodrigo, de 21 años, ha ganado dos olimpiadas matemáticas españolas y ha estado en finales mundiales. Todos estudian dos carreras a la vez.

Son la élite de este deporte o, como dice modestamente su preparador, Salvador Roura: "Los mejores programadores de la UPC. Les entrenamos dos tardes a la semana para aumentar sus habilidades de programación y compenetración".

65 equipos

Llegado el día del concurso en Lisboa, se enfrentaron con 65 equipos de Portugal, Francia, Italia, Suiza, Austria, Alemania y España. El reto consistía en crear en cinco horas programas informáticos que resolviesen nueve problemas.

"El problema H consistía en desalojar un garaje, con una maraña de coches mal aparcados, para que pudiera pasar una ambulancia. Nuestro programa tenía que dar una orden válida para sacar los coches de uno en uno. Pero se nos resistió a la hora de implementarlo en C++", recuerda Martín. Al final, solucionaron siete de los nueve. Y ganaron. "Había problemas que eran poco probables que alguien pudiese resolver. Así que atacamos otros. Y nos sobraron 40 minutos", sonríe Martín.

La organización daba un ordenador a cada equipo. "Esto nos obligaba a ir muy coordinados. Escribíamos el programa en papel y lo copiábamos al ordenador", explica Rodrigo. "Trabajaban en paralelo", dice el entrenador, "uno escribía el programa, otro buscaba errores y el tercero pensaba cómo resolver el próximo".

Así ganaron la clasificación directa a la final mundial de Tokio, en marzo de 2007. Si consiguen un buen resultado, dice Roura, "significará que son programadores extraordinarios. Cualquier empresa que requiera los mejores informáticos debería contratarlos. Un estudiante de la UPC que participó en dos finales trabaja ahora en la central de Google".

CONCURSO DE PROGRAMACIÓN: http://ctp.di.fct.unl.pt/SWERC2006

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de diciembre de 2006