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Segundo día de protestas en Barajas por los continuos retrasos de Air Madrid

El Ministerio de Fomento no descarta retirar la licencia de vuelo a la aerolínea

Las interminables horas de espera prendieron ayer de nuevo en Barajas la furia de más de 100 usuarios de Air Madrid. Procedentes en su mayoría de dos vuelos con destino a Buenos Aires -uno programado para el viernes y el otro para la noche del sábado-, los que se sentían estafados lanzaron su frustración contra la oficina de la compañía. Para zanjar la protesta tuvieron que intervenir 10 policías nacionales que escoltaron a tres trabajadoras de la aerolínea, protegiéndolas con sus brazos de un manto de empujones e insultos. "¡Ladrones!" estaba entre los más suaves.

Ante la avalancha de protestas de los damnificados por los retrasos que acumula la aerolínea en los últimos meses -y que han batido su récord este fin de semana, con cinco vuelos y más de un millar de afectados-, un portavoz de Fomento (ministerio responsable de la adjudicación de las licencias de vuelo) aseguró que no descarta tomar "ninguna medida, ni siquiera las más drásticas que incluye la Ley de Seguridad Aérea y Aviación Civil". Y añadió que esas decisiones, si se toman, llegarían a muy corto plazo.

Esta ley, en su artículo 55, incluye sanciones económicas desde los 60 euros hasta los 4,5 millones. Pero los castigos no son sólo económicos: la Dirección General de Aviación Civil, organismo dependiente de Fomento, es la responsable de otorgar las licencias de vuelo y de su hipotética revocación. Por tanto, el ministerio encabezado por Magdalena Álvarez, que en julio inició una investigación "exhaustiva" del funcionamiento de Air Madrid, podría adoptar esa decisión.

Una portavoz de Air Madrid explicó los retrasos de ayer como una continuación de los problemas registrados en los últimos días: el destrozo que un pájaro causó al colisionar contra el motor de un avión y la dificultad de conseguir aparatos de alquiler, ya que este mercado "está saturado por la gran cantidad de árabes que estos días peregrinan a La Meca".

Tras la vitrina de Air Madrid en el aeropuerto se agolpaban a media tarde pasajeros de tres vuelos distintos con destino a Buenos Aires: algunos afectados por overbooking el viernes y el pasaje completo de los que deberían haber salido el sábado y el domingo.

La portavoz de la compañía afirmó que los tres grupos partirían esta misma madrugada, "todos en el mismo avión", y aseguraba que cabrían. Con solemnidad, añadió: "Ningún pasajero de Air Madrid se quedará esta noche en tierra". A medianoche, sin embargo, los pasajeros de estos tres vuelos, ya en la zona de embarque y con el billete en la mano, leyeron su vuelo en las pantallas: "Cancelado".

"Yo, si no salgo ya hoy, renuncio a mis vacaciones en Argentina y me voy a Valencia", decía desesperada Paula. Ella presenció la bronca que se montó en el aeropuerto. "La gente que había leído en los periódicos lo que está pasando venía para confirmar sus vuelos de la semana que viene. Pero ningún responsable les ha garantizado que sus billetes se fueran a hacer efectivos", afirmó.

Mientras los que pretendían llegar a Argentina daban golpes contra el cristal de la oficina de la aerolínea y exigían, a primera hora de la tarde, que salieran los responsables de la "estafa", otros viajeros con destino Quito (Ecuador) y Toluca (México) esperaban en la zona de embarque. Entre los primeros se contaban 39 personas en cuyo billete constaba el jueves 30 de noviembre como fecha de salida, y otros que debían salir la mañana del sábado. Los de Toluca compraron sus pasajes pensando que volarían el sábado por la tarde. La portavoz de Air Madrid aseguró que todos ellos salieron ayer, también mezclados en un mismo avión.

Los viajeros con destino a Quito tendrán que soportar una escala más de la pactada en sus billetes, pues aterrizarán primero en Toluca. William es uno de ellos. Ya en la zona de embarque, después de tres días de espera y de pasar la última noche en el aeropuerto, aún no se creía que finalmente fuera a pisar su país por primera vez en seis años. "Se han aprovechado de nosotros, que somos inmigrantes y no tenemos mucho dinero", comentaba amargamente a través de su teléfono móvil.

Sus quejas y denuncias en lectores.madrid@elpais.com

Un ahorro caro

La fama de Air Madrid ya ha cruzado el Atlántico. Pablo Sztokalo, argentino residente en Madrid, había leído sobre sus incumplimientos en la versión electrónica de los periódicos de su país Clarín y Página 12 .

A pesar de eso, cuando quiso comprar un billete para que su madre Beatriz le visitara, cruzó los dedos y esperó que no le tocara la china. Pero sí le tocó. "No es mucho más barata que el resto de compañías: pagué 900 euros por el pasaje, mi sueldo de un mes. Me ahorré 100 o 200 euros, que para mí es un dinero", cuenta.

Su madre fue la perjudicada, ya que llegó ayer con 24 horas de retraso y con una estancia imprevista en Fortaleza (Brasil) de por medio. La causa, una rueda pinchada del avión. Allí, dice Pablo, la compañía pagó a la mujer una llamada "de no más de tres minutos" para avisar a su familia.

Al otro lado del océano, en Madrid, Pablo, de 29 años, no tenía más información. Llamaron a Air Madrid hasta las tres de la madrugada sin obtener respuesta. Cuando ésta llegó, le dijeron que había que mandar la rueda desde Madrid hasta Brasil. "Es ridículo", protesta Pablo. "Me habré ahorrado algo de dinero, pero desde luego no me compensa haber estado un día sin saber nada de mi madre".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de diciembre de 2006

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