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Reportaje:LO MÁS ÚTIL | EL VIAJERO HABIRUAL

El tirón del bajo coste

La revolución del low cost o bajo coste llegó por el aire, de mano de compañías aéreas como Easyjet (www.easyjet.com), Ryanair (www.ryanair.com) o German Wings (www.germanwings.com). También denominadas no frills, sin adornos: aeropuertos secundarios, sin prensa, ni posibilidad de elegir asiento por Internet. A cambio, tarifas pulverizadas: un ida y vuelta Madrid-Berlín desde 67,48 euros o un trayecto Madrid-Londres desde 27, ambos para finales del próximo enero, con tasas incluidas. El concepto está evolucionando en pos de un mejor servicio, el punto flaco: la propia Easyjet ofrece suplementos (que hay que pagar) sobre su paquete básico. Air Berlin (www.airberlin.com) o Vueling (www.vueling.com) han puesto en marcha programas de fidelización por puntos. Vueling se autodenomina aerolínea de nueva generación: "Operamos con aviones nuevos, en aeropuertos principales, sin overbooking, con billetes flexibles, puntualidad... Lo único en lo que nos parecemos a la low cost es en los precios competitivos", insisten desde la compañía. Consultando en su web aparece un Barcelona-Amsterdam desde 30 euros por trayecto, para volar en los primeros meses de 2007.

UNA ETIQUETA CON GANCHO.

La innovación y las nuevas tecnologías hacen posibles los precios competitivos del low cost, según aporta Marcos Luengo, director general de Lastminute (www.lastminute.com): "El concepto se ha hecho un hueco dentro de nuestro vocabulario con la misma fuerza que tuvieron, en su momento, palabras como oferta o descuento". Asociado a la escapada a buen precio, sobre todo entre un tipo de viajero joven y flexible. Otra cosa es que se abuse de la etiqueta o se coloque sin ton ni son, como interviene, desde Atrápalo (www.atrapalo.com), Ignacio Giral, bastante escéptico con esta denominación. Ninguna de las dos agencias se reconoce como low cost, pero sí se ven reflejadas en algunas de sus características, como la eficiencia en la gestión o el uso de Internet para reducir gastos.

CRUCEROS, COCHES, HOTELES, VIAJES.

Easyjet ha ampliado el negocio de bajo coste a los cruceros (www.easycruise.com navega por el Caribe, la Costa Azul, Amsterdam, Rotterdam o Amberes; se puede embarcar en cualquier punto del itinerario, desde 10 euros por noche) y los hoteles (www.easyhotels.com: una habitación en el centro de Londres, desde 10 libras). Turypeople (www.turypeople.com) vende sus bonos eProfits Turypeople como una iniciativa de low cost hotelero: seis noches en habitación doble por 80 euros, aunque hay que reservar con una semana de antelación y contratar media pensión. Explica su estrategia, en nota de prensa: "Los hoteles de nuestro país disponen de una ocupación media del 65% anual, por lo que el 35% restante queda sin ocuparse; los establecimientos adheridos a nuestro programa prefieren promocionarse y sacar algún provecho a ese porcentaje de alojamiento desocupado".

LA EXPANSIÓN PEPE.

"La clave del low cost consiste en operar de una manera muy automatizada, eliminar la intermediación en los canales de venta y distribución, ejercer un control exhaustivo de costes desde el principio hasta el final, y no dormirse nunca, permanecer siempre innovando y en movimiento", expone Miguel de Lucas, cofundador de la línea de negocios Pepe, dentro del grupo Globalia. "Somos la primera marca low cost de España", agrega. Arrancó con los vehículos de alquiler de Pepecar (www.pepecar.com, que ofrece motos desde 6 euros al día y coches desde 16): gestiona el 65% de sus alquileres por Internet, y el 20%, por teléfono; utiliza siempre las mismas marcas y modelos, lo que abarata costes cuando toca reparación o mantenimiento. Hace un año abrió Pepe Travel (www.pepetravel.com). ¿Ejemplo de sus precios? Vuelo y cuatro días en Londres en habitación doble con desayuno, por unos 178 euros por persona. "Tenemos un sistema de búsqueda muy eficiente, tan bueno que siempre encuentras el chollazo", explica De Lucas. "Cerraremos con una facturación de 20 millones de euros. Somos 18 personas... ¿Cuántos trabajadores y locales necesitaría una agencia tradicional para mover todo eso?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de diciembre de 2006