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Abierta al tráfico la nueva 'Legua del Rey' en la N-I tras una inversión de 56 millones

Uno de los tramos más peligrosos de la N-I a su paso por el País Vasco, el conocido como la Legua del Rey, abrió ayer su nuevo trazado, de 9,1 kilómetros, que discurren en su mayor parte (7,3 kilómetros) por el Condado de Treviño (Burgos). El que fue el primer desdoblamiento de una carretera nacional en España vivió ayer un nuevo hito al convertirse en una autovía de tres carriles por sentido que ha sido posible tras una inversión de 56 millones de euros, de los que el 18% ha corrido por cuenta de la Diputación de Álava.

Las obras en la Legua del Rey, uno de los puntos más conflictivos de la N-I, por el que circulan entre 35.000 y 40.000 vehículos diarios, de ellos un 30% pesados, comenzaron en 2003. La antigua carretera discurría por una zona con muchas curvas en cinco kilómetros (de ahí el nombre de legua), con dos carriles en cada sentido, en los que la velocidad máxima era de 80 kilómetros por hora.

Ahora ha quedado convertida en una autovía de tres carriles por sentido por la que se puede circular a 120 por hora. Se ha establecido un único enlace con los pueblos de la zona, a la altura de La Puebla de Arganzón, quedando la antigua N-I como vía de servicio. Esta solución no ha satisfecho a las poblaciones de la zona (Treviño y los ayuntamientos alaveses de Ribera Baja y Ribera Alta), que piden mejores accesos a sus localidades. La inauguración, en la que participaron el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, y el diputado general alavés, Ramón Rabanera, estuvo ayer acompañada por las protestas de los vecinos de la pedanía de Manzanos.

Cuatro pasos para la fauna

De momento, está operativo el tramo Miranda-Irún, mientras se ultiman las obras en el otro sentido. La diferencia con la carretera anterior es evidente: en lugar de los antiguos carriles repletos de curvas que cruzaban el núcleo de La Puebla de Arganzón y discurrían a distintas alturas, ahora la autovía supera limpiamente este tramo, con la ayuda de los túneles de Peña María y el viaducto de las Huertas. Además, se han construido cuatro pasos para la fauna que habita en la zona, sin olvidar el respeto a los cauces de los regatos de Riberas del Zadorra.

La remodelación ha sufrido retrasos por los desencuentros entre las administraciones implicadas en su gestión -la Diputación de Alava y el Gobierno central-, además de por complicaciones técnicas. De hecho, todavía queda por adaptar a la normativa europea uno de los túneles, otro asunto que enfrenta a la Diputación con Fomento. Tanto Morlán como Rabanera prometieron ayer llegar a un acuerdo sobre esta última discrepancia.

Resuelto el tramo de la Legua del Rey, en la comunicación con Francia queda pendiente la resolución del gran cuello de botella que se forma en la conexión de la A-68 con la A-8 en Arrigorriaga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de diciembre de 2006