Crítica:
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Sexo para todos

Lo mejor que se puede decir de Isi Disi 2: alto voltaje es que es mejor que la primera, Isi Disi: amor a lo bestia, rodada hace dos años y de gran éxito comercial. Hasta aquí el párrafo dedicado a los piropos.

Porque ser el tuerto en el país de los ciegos tampoco da para presumir. Así, la nueva entrega de las desventuras musicales-amoroso-sexuales de los heavies de barrio que protagonizan los humoristas de masas Santiago Segura y Florentino Fernández no es más que una retahíla de gracias chuscas de cuartel o de Colegio Mayor Universitario masculino (del tipo "¡y tu madre...!"), ensambladas con algo más de porte que en la primera entrega.

Joaquín Górriz y Miguel Ángel Fernández, en la escritura del guión, han sido sustituidos por Miguel Ángel Lamata y Miguel Ángel Aijón, mientras que el primero de ellos toma el mando de la realización, llevada a cabo hace dos años por Chema de la Peña, al que se le notaba fuera de su territorio natural y se pasó con la rosca de lo grotesco. De hecho, su siguiente proyecto, mucho más personal, fue Sud Express, cercano al documental social.

ISI DISI 2: ALTO VOLTAJE

Dirección: Miguel Ángel Lamata. Intérpretes: Santiago Segura, Florentino Fernández, Kira Miró, Gran Wyoming. Género: comedia. España, 2006. Duración: 90 minutos.

Lamata, en cambio, huye de cierta explicitud en el sexo, mucho más presente (y de forma más patética) en Amor a lo bestia, para intentar agarrarse a una parodia pretendidamente gamberra aunque menos zafia. Estamos lejos de la inolvidable secuencia de sexo (por deleznable, además de por poco original: estaba sacada de un episodio similar de La cosa más dulce) entre Fernández y Miriam Díaz-Aroca de la primera parte. Como dice el ejecutivo de la industria discográfica que interpreta el Gran Wyoming en la trama de la película: "Hagamos una música que no moleste a nadie". Algo así pueden haber pensando los productores de Alto voltaje: crear un entretenimiento presuntamente salvaje, pero sin pasarse de la raya. Nada de semen en primer plano. Eso sí, con unos cuantos toques de lo que parece buscar cierto tipo de público: un poco de resistencia a la autoridad, un puñado de persecuciones y una buena ración de sexo ligero. Esto no es para fanáticos de la revista Penthouse; es para compradores del FHM.

Por lo demás, el músico Roque Baños le da un toque paródico a la banda sonora que sirve para otorgarle empaque y Santiago Segura demuestra que sabe hacer reír con la frase en principio menos indicada para ello, pero los chistes de ínfima calidad acaban ganando la partida: "¿Cómo se llamaba tu grupo? ¿Las paperas?". Respuesta: "No, Angie y Las anginas".

Vídeo: ELPAIS.com
Toda la cultura que va contigo te espera aquí.
Suscríbete

Babelia

Las novedades literarias analizadas por nuestros mejores críticos en nuestro boletín semanal
RECÍBELO

Regístrate gratis para seguir leyendo

Sobre la firma

Javier Ocaña

Crítico de cine de EL PAÍS desde 2003. Profesor de cine para la Junta de Colegios Mayores de Madrid. Colaborador de 'Hoy por hoy', en la SER y de 'Historia de nuestro cine', en La2 de TVE. Autor de 'De Blancanieves a Kurosawa: La aventura de ver cine con los hijos'. Una vida disfrutando de las películas; media vida intentando desentrañar su arte.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS