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Los partidos admiten por primera vez graves retrocesos en el proceso de paz

La escalada de violencia y las exigencias de Batasuna complican el fin de ETA

Los partidos vascos más activos en el proceso para alcanzar el fin de la banda terrorista ETA a través del diálogo (PSE y PNV) admiten con preocupación, ocho meses después del alto el fuego permanente declarado por la organización terrorista, que el proceso sufre retrocesos de consecuencias impredecibles. La escalada de la violencia y las exigencias de Batasuna respecto a los acuerdos que debe asumir la mesa de partidos han empezado a sembrar el pesimismo entre los dirigentes vascos. El Gobierno comparte la inquietud. "El proceso no arranca", declaró ayer de nuevo el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Desde el pasado 22 de marzo, cuando ETA declaró el alto el fuego permanente, el proceso para el fin del terrorismo ha sufrido varios sobresaltos de importancia. La ausencia de violencia que el Gobierno puso como condición para la nueva etapa no se ha cumplido, y eso ha provocado un creciente pesimismo que comparten los partidos vascos. En el Ejecutivo existe la misma inquietud.

Aunque los primeros meses después del alto el fuego permanente de ETA fueron de relativa tranquilidad, con escasos episodios de violencia callejera y ningún síntoma de rearme de la banda terrorista, en las últimas semanas se han registrado episodios delictivos que complican el proceso. Fuentes de la lucha antiterrorista no descartan la existencia de discrepancias en la cúpula de ETA que podrían suponer un escollo grave para la viabilidad del fin del terrorismo.

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