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Reportaje:

El Banc Sabadell cumple 125 años

La entidad vallesana reúne a representantes de la política y la economía en el Palau Nacional para repasar su historia

El Banc Sabadell, que hoy ocupa el cuarto lugar por tamaño entre los bancos españoles, cumple 125 años. Y anoche lo celebró en el Palacio Nacional de Montjuïc de Barcelona, con una cena institucional a la que asistió el Príncipe de Asturias y una nutrida representación de autoridades políticas, económicas, sociales y culturales de Cataluña y toda España.

Al acto estaban invitadas cerca de 600 personas, casi 500 más de las que, el día de Fin de Año de 1881, se reunieron para inventarse un nuevo banco. La entidad, que nació de la mano de un puñado de pequeños empresarios textiles, de comerciantes y propietarios agrícolas, con el capital muy repartido, arrancó con la misión de financiar la industria local y de facilitar la compra de lana y carbón en condiciones más favorables.

En 10 años, el grupo que preside Josep Oliu ha comprado un total de cinco bancos

El banco vallesano, que tuvo como primer presidente a Joan Baptista Corominas -y que tardaría tres lustros en enterrar el comercio e importación de lanas y la exportación de textiles, papel o aceites, para centrar su actividad en la banca comercial-, tiene hoy poco que ver con lo que fue y representó durante la primera mitad de su historia.

Durante 84 años, el Sabadell sólo tuvo una oficina. Y cuando tuvo dos, fue para instalarse en la localidad de Sant Cugat del Vallès, en lo que fue el inicio de una primera fase de expansión territorial en forma de mancha de aceite hacia las poblaciones cercanas. Puso los pies en Madrid hace 31 años, poco antes de que falleciera Francesc Monràs tras casi seis décadas dedicadas al banco y de que Joan Oliu, padre del actual presidente, Josep Oliu, asumiera la dirección general y diera consistencia a la expansión territorial. Hoy, el grupo bancario cuenta con una red de 1.200 sucursales y está presente en 20 países, entre los que destacan China, India, Líbano y Turquía. Y de los 10.000 empleados del grupo, más de la mitad ya están ubicados fuera de Cataluña (un 51,6%). Un 1,43% trabaja en el extranjero.

La historia del Banc Sabadell, cuyos accionistas cerraron un pacto de sindicación de las acciones en 1953 para preservar la independencia de la entidad, ha pegado su mayor acelerón y ha pasado por su mayor transformación en los últimos 10 años. En primer lugar, porque ha comprado cinco bancos, cuatro de ellos en manos de entidades extranjeras. Se trata del Natwest España (con la denominación comercial de Solbank) y, de su mano, el Banco de Asturias; del Herrero, a raíz de la irrupción de La Caixa en el accionariado del Sabadell; del Banco Atlántico, que supuso el gran salto de tamaño y la mayor ampliación de capital de la historia del Sabadell, por valor de 1.200 millones de euros; y del Urquijo, última adquisición, y que ha reforzado su pata de banca privada.

El segundo hito para el Sabadell fue su salida a Bolsa, en 2001. El parqué, además de augurar una nueva etapa de expansión, supuso un vuelco en la cultura de la casa, hasta entonces con imagen de banco local y discreto, en manos de un puñado de familias y enfocado a la pequeña y mediana empresa.

En esta fase y ya bajo las riendas de Josep Oliu, que relevó a Joan Corominas en la presidencia en 1999, la entidad financiera buscó un núcleo estable de accionistas que la blindaran de ofertas hostiles en La Caixa y el banco portugués BCP. La caja, con una participación financiera que no considera estratégica, ha reducido su peso del 15% a un 12,5%. Y el banco luso también ha reculado, hasta un 3% del capital.

Oliu, catalizador de la modernización de un banco referencia de la pyme que batalla también por los particulares y las grandes fortunas, se ha esforzado últimamente en agrupar a un grupo de inversores individuales (de Lara a Bañuelos, pasando por Andic y Folch Rusiñol) con un peso superior al 7,5%. Se comunicarán cualquier movimiento accionarial entre sí y se darán prioridad si quieren vender sus títulos.

El banco, que tiene como consejero delegado a Juan María Nin y cuenta con unos activos de 70.000 millones, no da por cerrada su expansión. Su presidente se ha mostrado abierto a una fusión con Bankinter. Eso sí, siempre que la liderase el Sabadell.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de noviembre de 2006