Fin de semana

Julia Otxoa publica 55 relatos breves llenos de ironía y surrealismo

Julia Otxoa (San Sebastián, 1953) ha escrito poesía toda su vida y en ésas estaba cuando vio cómo sus versos comenzaban a poblarse de personajes. "La inspiración te va llevando por unos derroteros enigmáticos. Me empezaron a salir historias breves", comenta. De tanto trabajarlas, se ha ganado un espacio en las antologías de los microrelatos. Algunos de los más celebrados se publican ahora en Un extraño envío (Editorial Menos Cuarto), un libro que reúne 55 cuentos breves, 15 de ellos inéditos, llenos de surrealismo e ironía.

Los relatos, la mayoría escritos entre 1994 y 2005, son de registros muy diferentes. Pero ese trasfondo de sarcasmo, de misterio y la mirada de perplejidad, aparece en todos, según explicó la autora antes de la presentación del libro ayer en San Sebastián. "Mi narrativa no es lineal; está dentro de lo fantástico, de lo surrealista", justificó.

Finales abiertos

Ya lo dice José María Merino en el prólogo del libro. Los personajes de Otxoa "se debaten entre el onirismo y una cierta atmósfera de extrañeza, cambios de identidad, desencuentros, relaciones complejas con los objetos, falsas apariencias de las cosas o de los seres vivos, rituales que le proporcionan un aire trágico a lo ordinario". Los finales de sus historias suelen ser además abiertos, sorpresivos para el lector.

Otxoa es autora de los poemarios La nieve en los manzanos y Gunten Café, y de los libros de cuentos Un león en la cocina y Maiali e fiori, entre otros. Sus microficciones pueden leerse, además, en antologías como Fábula Rasa. "Tenemos grandes autores de microrrelatos como Juan Ramón Jiménez o Ramón Gómez de la Serna, pero hasta hace poco se ha visto como un género menor. Latinoamérica nos saca ventaja", dice.

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