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CARTAS AL DIRECTOR

Las artes de El Pocero

Me causa cuanto menos asombro el hecho de que un promotor inmobiliario movilice a más de mil empleados para que protesten delante del Ayuntamiento solicitando que se concedan más licencias de edificación para su proyecto faraónico, con la excusa de, en caso contrario, perder su empleo. El alcalde de Seseña no comete ninguna prevaricación al no conceder licencias donde no existen las más mínimas infraestructuras, ni colegios, ni centros de salud, que al final se pagarán con los impuestos de todos los ciudadanos, no con el dinero de El Pocero. Tan sólo existe un lago (con agua de dudosa procedencia) y caminos de tierra para llegar (ni tan siquiera una carretera).

Pero todavía me causa más perplejidad el hecho de que este promotor promueva una rueda de prensa al día siguiente, amenazando con querellas a un alcalde elegido democráticamente y obligado por el principio de legalidad y pidiendo indemnizaciones millonarias (¿para comprarse otro yate?). Yo me pregunto si la especulación y el ansia de ganar dinero con el ladrillo va a llegar tan lejos, que hasta nuestro propio sistema democrático se quede en papel mojado ante señores de semejante calado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de noviembre de 2006