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Reportaje:

La fiebre de las enfermedades 'inventadas'

Médicos de familia alertan del peligro de tratar como patologías episodios vitales como el duelo o la menopausia

¿Hasta qué punto se puede considerar el duelo una enfermedad? ¿Y la menopausia, la timidez o incluso esa pereza tan característica que entra cuando se acerca el fatídico 1 de septiembre después de disfrutar de unas plácidas vacaciones? Para buena parte de las empresas farmacéuticas no sólo son dolencias claramente identificables, sino que tienen toda una batería de productos diseñados para combatirlas.

Muchos médicos sin embargo, tienen una visión muy distinta. "Existe una tendencia a convertir situaciones vitales en enfermedades", apuntó ayer el presidente de la Societat Valenciana de Medicina Familiar i Comunitaria (Svmfic), Domingo Orozco, en la presentación del congreso estatal de esta sociedad, que abordará entre sus sesiones "la creciente medicalización de la vida". Los nuevos tiempos llevan consigo la necesidad de estar siempre en plenitud de facultades, "la sociedad manda el mensaje de que se debe aspirar a un estado de completo bienestar, algo que es utópico", apunta Orozco. Incluso la OMS ya no define a la salud como la ausencia de enfermedad, sino como una situación de bienestar físico, social y mental "por lo que, según esta interpretación, es muy difícil que una persona esté sana", apunta Orozco.

"La sociedad manda el mensaje de que se debe aspirar al bienestar total, algo utópico"

Los grandes beneficiados son algunas de las empresas de medicamentos "que promocionan y patrocinan enfermedades dirigidas a los consumidores y profesionales sanitarios y que se esfuerza en ampliar los límites de las patologías tratables o prevenibles", indica Pablo Alonso, médico de familia, "con este fin los laboratorios se involucran en la definición y redefinición de las enfermedades". Un ejemplo podría ser la desgana de la vuelta al trabajo tras el verano, que ha alcanzado el pomposo título de síndrome de estrés postvacacional. O la timidez de toda la vida que se enmascara bajo el concepto patológico de inhibición social. Está el caso también de la menopausia, "un estado natural de la mujer que acaba por ser una enfermedad", como indica Orozco.

Pero los laboratorios no son los únicos implicados. "Hay colectivos médicos que secundan estos intereses, por ejemplo, proclamando en los medios incrementos alarmantes de determinadas dolencias y que además suelen destacar los grandes beneficios asociados a los fármacos".

El resultado de todo ello es "un abuso del sistema de salud", indica el responsable de la Svmfic. "Como médicos hay que intentar evitar que todos los problemas humanos acaben siendo enfermedades que se deben tratar con fármacos". Y aplicar "el sentido común", comenta.

Además, en la presentación del congreso, el presidente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), Luis Aguilera, pidió un "compromiso político", tanto autonómico como nacional, que establezca "acciones concretas" para evitar la "fragmentación del sistema público de salud" dividido entre las 17 autoridades sanitarias autonómicas. Aguilera se refirió así a las manifestaciones de la ministra de Sanidad, Elena Salgado, que anunció que se está elaborando una estrategia con 200 líneas de acción, para potenciar la atención primaria, para que estos médicos tengan más tiempo de atención por paciente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de noviembre de 2006