Los demócratas de EE UU presionan para una retirada de Irak en cuatro o seis meses

El presidente Bush y su equipo se reúnen hoy con el grupo de estudios presidido por Baker

La Casa Blanca sigue emitiendo señales de concordia tras la derrota electoral sufrida, y ayer anunció que el presidente consideraría cualquier nueva idea que se le ofrezca sobre la impopular guerra en Irak. Pero todo dentro de un orden. La Administración dejó claro que se opone a la reclamación demócrata de fijar un calendario para que las tropas vuelvan a casa. Con el control del Congreso en sus manos, léase poder, el Partido Demócrata declaró ayer que reclamará una retirada escalonada de los soldados estadounidenses en Irak en un período de entre cuatro y seis meses a contar desde ya.

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"La principal prioridad es cambiar el rumbo de la política en Irak", dijo el senador Carl Levin, un demócrata de Michigan que se prevé sea el nuevo presidente del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado. Si las mañanas de los domingos son fructíferas en declaraciones de los políticos que comparecen en la infinidad de programas informativos y debates que ofrecen las cadenas de televisión durante el fin de semana, el día de ayer batió récords. Todo el que tenía algo que decir lo dijo.

El senador Levin aseguraba en la cadena ABC que los demócratas presionarán al Gobierno del presidente George W. Bush para que diga al Ejecutivo iraquí que la presencia estadounidense "no es indefinida y que, de hecho, necesitamos empezar un repliegue progresivo de fuerzas de Irak en cuatro a seis meses".

El presidente ha insistido en que los soldados estadounidenses no abandonarán el país mesopotámico hasta que los iraquíes sean capaces de asumir la responsabilidad de la seguridad de su propio país, y ha rechazado reiteradamente fijar un calendario de retirada porque, en su opinión, eso "sólo envalentonaría a los insurgentes".

"Claramente necesitamos un nuevo acercamiento al problema", concedió Josh Bolten, jefe de gabinete de la presidencia, aunque añadió: "No creo que seamos receptivos a la idea de que deba haber un calendario según el cual automáticamente nos retiremos, esto sería un auténtico desastre para el pueblo iraquí", puntualizó Bolten en la CBS.

"La gente habló dramáticamente, abrumadoramente, rotundamente a favor de cambiar el curso en Irak", dijo Levin a la cadena ABC, agregando que el compromiso de las fuerzas estadounidenses allí no es "extensible". "De hecho, necesitamos iniciar una retirada paulatina de fuerzas de Irak en cuatro a seis meses", dijo.

Levin, apoyado por el senador Joe Biden, resuelto a volver a su función de presidente de la comisión de Relaciones Exteriores, dijo que EE UU debería presionar al Gobierno iraquí por "una solución política en Irak". "Debemos ejercer presión sobre ellos para hacer lo que sólo los líderes iraquíes pueden hacer, eso es lograr una solución política", dijo.

Dialogante y cooperadora como nunca, tras años de arrogancia política, la Casa Blanca de Bush insiste en que está abierta al diálogo. Hoy será el primer día en que se ponga a prueba esa buena voluntad. El presidente de EE UU se reunirá con el Grupo de Estudios de Irak, que jugará un papel similar al que desarrolló la Comisión del 11-S. El grupo -liderado por el ex secretario de Estado James Baker y el congresista de Indiana Lee Hamilton y compuesto por 10 miembros de ambos partidos- deberá jugar un papel decisivo a la hora de rediseñar la posición de Washington en Irak. Aunque las fuentes familiares con el trabajo que hará esa comisión temen que el resultado final diste mucho de ser novedoso y que quedan muy pocas buenas opciones para enfrentar el conflicto.

Muchas de las ideas con las que se especula puede aparecer el Grupo de Estudios -una diplomacia regional más agresiva con Siria e Irán, mayor énfasis en el entrenamiento de las tropas iraquíes, insistir en un nuevo acuerdo político entre suníes y chiíes- ya han sido puestas en práctica con escaso nivel de éxito, según los analistas. Baker consideraría necesario, según informa el diario The Washington Post, atajar el problema árabe-israelí para ayudar a estabilizar la región. Con demócratas y republicanos tan amargamente divididos sobre la guerra en Irak, Baker y Hamilton creen que es clave que su Grupo se alce con un plan de consenso. "Todo se debe encaminar a un solo objetivo: la victoria en Irak", declaró a la cadena televisiva Fox el consejero de la Casa Blanca, Dan Bartlett.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 12 de noviembre de 2006.

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