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Reportaje:FORMACIÓN Y EMPLEO

Profesionales de la cultura

Proliferan los cursos de especialización en gestión cultural, una profesión por reconocer y cada vez más especializada

Los alumnos de la tercera promoción del Máster en Administración de Empresas e Instituciones Culturales del Instituto Universitario de Posgrado (IUP) y del posgrado en Gestión Cultural de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) acaban de empezar sus clases. Son sólo un ejemplo de la proliferación de títulos de especialización de gestores culturales, una profesión en auge, pero que carece de reconocimiento oficial. Una encuesta de Santillana Formación, filial del Grupo PRISA, editor de EL PAÍS, sobre 1.180 candidatos a sus programas específicos revela que los futuros gestores son licenciados universitarios, trabajan en el ámbito de la comunicación y la cultura y quieren completar su formación.

"Es necesaria la profesionalización", asegura la presidenta de la Asociación de Gestores y Técnicos de Cultura de Madrid

Entre los 'nichos' de empleo de la cultura destacan las fundaciones y las administraciones públicas

El organizador de un concierto, el gerente de un teatro o sala de exposiciones y el responsable del área de cultura de un ayuntamiento. Todos ellos pueden considerarse gestores culturales, una profesión que, en sentido amplio, ejercen todos aquellos que hacen de intermediarios entre los artistas y el público, en el sector público y en el privado, resume Cristina Ramírez, presidenta de la Asociación de Gestores y Técnicos de Cultura de Madrid (Agetec), que tiene alrededor de un centenar de socios.

La existencia de esta asociación y de otras similares en la mayoría de las comunidades autónomas no quiere decir que esta profesión esté considerada como tal. De hecho, cuesta incluso saber cuántos gestores culturales hay en España. Según el Anuario de la Cultura, que edita el Ministerio de Cultura, la industria cultural emplea a casi 500.000 personas (el último dato es del año 2004), aunque es difícil saber cuántas de ellas están en puestos de gestión.

Lo que está claro es que se trata de una profesión, que, según Ramírez, no ha dejado de crecer desde la llegada de la democracia, hace más de 30 años, hoy en día vive cierto boom. Al menos a juzgar por el aumento de la oferta formativa especializada. Sobre todo de posgrado. Entre los nuevos programas oficiales de este ciclo aprobados el pasado mes de junio, al menos tres instituciones ofrecen másteres o programas de doctorado en gestión cultural: la Universidad de Barcelona, la de Valencia y la Politécnica de Valencia. A estos títulos reconocidos por el Ministerio de Educación habría que añadir los títulos propios de centros públicos y privados.

Uno de ellos es el que ofrece el Instituto Universitario de Posgrado (IUP), una entidad de formación superior impulsada por las universidades Carlos III de Madrid, Alicante y Autónoma de Barcelona, y Santillana Formación desde hace tres años. Ángel Castaño, responsable de Promoción de la institución, asegura que entre los nichos de empleo para estos profesionales está la Administración pública y las fundaciones: "El sueño de muchos es llegar a gestionar salas polivalentes, como La Casa Encendida en Madrid", un centro cultural de la obra social de Caja Madrid, que alberga exposiciones, talleres, biblioteca...

Los nuevos negocios culturales, incluidos los audiovisuales, están cambiando el perfil de los gestores. "Es necesaria una profesionalización", reconoce la presidenta de la asociación madrileña, que es también coordinadora del área de cultura en el Ayuntamiento de San Fernando de Henares (Madrid), quien subraya que se trata de "una profesión compleja y que exige formación continua".

Para Ángel Castaño, "la idea debe ser formar gente que sepa hacer negocio, además de ser entusiastas de la cultura". Y que estén cada vez más especializados.

Una encuesta realizada por el IUP a 1.180 de sus candidatos a alguno de los programas de la entidad especializados en Comunicación y Cultura revela el perfil de los gestores culturales del futuro. Son hombres y mujeres con estudios universitarios (64%) y cuya motivación es complementar su formación (40%) y el desarrollo profesional (25%).

Los autores de la encuesta extraen tres perfiles diferentes. Un primer grupo, formado por los más jóvenes, que no han cumplido los 30 años, están mejor preparados y dominan algún idioma extranjero. Los que están en la treintena ya están trabajando en la industria cultural y suelen ser profesionales cualificados con conocimientos amplios del sector. Por último, los mayores de 40 años suelen acudir a un curso para afianzar su carrera profesional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de noviembre de 2006