Bruselas adopta medidas para intentar evitar apagones

Los reguladores de la Unión Europea adoptaron ayer un paquete de medidas para mejorar la gestión de los flujos de electricidad entre los países miembros, que servirán entre otras cosas para evitar apagones como el que el pasado fin de semana dejó sin electricidad a 10 millones de ciudadanos en varios países.

Estas nuevas directrices exigen que las empresas operadoras de los sistemas de transmisión de electricidad aumenten su cooperación en la gestión de los flujos y de los cuellos de botella que existen en la red de transmisión, según explicó en un comunicado la Comisión Europea. Las compañías operadoras tendrán que usar un método común para asignar la capacidad de transmisión considerando a la red europea como un ente único.

"El apagón del sábado demostró lo importante que es la gestión adecuada de la red europea de transmisión de electricidad", señaló el comisario de Energía, Andris Piebalgs. Las nuevas normas buscan lograr un uso eficiente de la red eléctrica europea y, según Piebalgs, constituyen "un gran primer paso en el desarrollo de un mercado interno de la energía", así como un ejemplo positivo de cooperación entre los reguladores nacionales. El Ejecutivo comunitario afirmó que estas medidas se iban a tomar antes de que se produjera el apagón y aseguró que las normas conducirán a una armonización del tránsito internacional de electricidad por el continente, con un mejor uso de las redes.

Órgano comunitario

El lunes pasado, y tras analizar los apagones del sábado, la Comisión anunció que propondrá el próximo enero la creación de un órgano comunitario que aúne a los operadores de redes eléctricas nacionales, para fijar y hacer cumplir estándares de seguridad a fin de prevenir nuevos problemas similares.

En la actualidad, las sociedades que gestionan las infraestructuras eléctricas en cada país de la UE -como la española Red Eléctrica de España- se reúnen en el marco de un grupo informal. Sin embargo, actualmente no existe un sistema para controlar la aplicación de esas normas voluntarias.

El apagón del sábado puso en evidencia la debilidad del sistema eléctrico europeo. Diez millones de europeos y norteafricanos se quedaron sin luz durante casi una hora. La empresa responsable de este gran apagón transeuropeo, que afectó a Alemania, Francia, Holanda, Bélgica, Portugal, Austria, España, Italia, Marruecos, Túnez y Argelia, fue el grupo alemán E.ON, que ha lanzado una OPA sobre Endesa.

Una de sus filiales cortó una línea de alta tensión en la Baja Sajonia para que un crucero pudiera transitar sin riesgo por el río Ems. El resultado fue el desplome de buena parte de la red eléctrica interconectada.

En España se quedaron sin luz zonas de Madrid, Cataluña, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Valencia.

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