Reportaje:

Arenal despide a los coches

La calle que enlaza Ópera y la Puerta del Sol, una de las más emblemáticas del centro, será peatonal a partir de diciembre

El puesto de libros del pasadizo de San Ginés, esquina con la calle del Arenal, lleva "desde 1600 y pico" en pie, y muchas décadas sufriendo el paso continuo de coches junto a los polvorientos volúmenes. "Mi padre se hizo cargo del negocio en 1951, y yo le ayudo. Esto siempre ha estado lleno de tráfico", cuenta Javier, hijo del actual dueño. Pero estos días, frente a la librería a cielo abierto del padre de Javier, los operarios del Ayuntamiento ponen fin a esa imagen de décadas.

La calle del Arenal está a punto de mudar de piel -las obras, que han costado 1,3 millones, terminan a finales de mes- para convertirse en calle peatonal. Hay quien aún no se lo cree, y de hecho el Ayuntamiento no lo admite oficialmente: "La obra sólo pretende adecentar la calle porque, durante al menos dos años todavía, las obras del Ministerio de Fomento en la Puerta del Sol impedirán el paso de coches. Así que, a medio plazo, sí va a ser peatonal, pero después aún no se sabe qué pasará", asegura la concejal de Medio Ambiente, Paz González. Ella insiste en que lo único que se ha hecho es cambiar el pavimento de forma que, "tanto si se reabre al tráfico como si algún día se decide peatonalizar Arenal, no haya que volver a levantar la calle".

Sin embargo, un paseo por la zona convence al viandante de que el cierre al tráfico parece definitivo: no hay calzada, ni bordillos, y los adoquines bicolores que colocan con mimo los operarios no aguantarían el paso del mar de coches que antes golpeaba el asfalto. Los comerciantes también lo tienen claro, y la opinión es unánime: la obra ha sido más que incómoda, pero merece la pena. "Seríamos tontos si no estuviésemos de acuerdo: cuando peatonalizaron Preciados la gente se echaba las manos a la cabeza, hubo grandes protestas, ¡y hoy es la calle comercial más cara de España!", subraya José Cabello, dueño de una zapatería. "Ahora empezamos a respirar. Han sido cuatro meses de polvo y ruido, de tener que fregar la tienda tres veces al día... Pero cuando esto sea peatonal las ventas subirán, seguro. La gente irá paseando tranquila y mirando escaparates", añade Elena, dependienta de una tienda de lencería en el número 12.

Dos portales más allá, Julio, encargado de otra zapatería, suspira hondamente: "Hombre, por las fotos que nos han enseñado va a quedar muy bien. Eso sí, el durante ha sido un infierno: los clientes se quejaban porque los zapatos estaban siempre cubiertos de polvo". La primera fase de la obra, que termina este mes, cubre el tramo entre Sol y la calle de las Hileras; después se paran los trabajos por Navidad, y el último tramo, hasta la plaza de Ópera, se retomará "el año que viene", explica un portavoz municipal sin concretar el mes.

"Va a quedar la calle más bonita de Madrid: será supercomercial, como Preciados o Carmen, pero mucho mejor, porque los edificios son más antiguos y, sobre todo, porque subiendo Preciados uno va hacia el mogollón de Gran Vía, mientras que esto será un precioso paseo con el Teatro Real al fondo", cuentan en una tienda de artículos religiosos fundada en 1873. El ecuatoriano Juan Riera, profesor en su país y portero del edificio de Arenal 7 desde que llegó a Madrid hace siete años, coincide: "¡Está quedando hermoso!".

Sólo los trabajadores de hoteles ponen un pero: los taxis, al menos durante las obras, no pueden llegar a la puerta, así que estos días es fácil ver a grupos de turistas arrastrando maletas desde la Puerta del Sol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0003, 03 de noviembre de 2006.

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