Reportaje:Motociclismo | Gran Premio de Valencia, última carrera del Mundial

"Estoy más tranquilo que nunca"

Jorge Lorenzo afronta la cita final seguro de imponerse en los 250cc

Aislado de la gresca que alborota el paddock de Cheste, el equipo de Jorge Lorenzo está de estreno. Un nuevo dispositivo de protección para el joven, un cordón más, trata de aislar de cualquier factor de despiste a este mallorquín de 19 años. De terminar la carrera de mañana entre los cuatro primeros clasificados, se convertirá en el décimo español que se proclama campeón mundial de motociclismo.

Tras el fiasco de hace un par de semanas en Portugal, donde terminó en la quinta posición, a seis segundos del vencedor, el italiano Andrea Dovizioso (Honda), el único en condiciones de arrebatarle un título que el español casi degusta, toda precaución es poca con tal de mantener a Lorenzo centrado en la labor que le ocupa: volver a marcar las diferencias agarrado al semimanillar de su moto. A diferencia de lo que sucedió en Estoril, nadie del entorno de Aprilia ha abierto la boca acerca de los festejos si consigue la trigésima corona para el motociclismo español. Mientras Giorgio, como le gusta que le llamen, se presenta normalmente el miércoles a cada uno de los circuitos que integran el calendario, a Valencia llegó el jueves, ya por la tarde y sin abrir la boca.

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Ayer salió al asfalto subido a su Aprilia RSW, de 250cc, y participó en las dos sesiones de entrenamientos. En ambas terminó el tercero, a menos de tres décimas de segundo del primero, que por la mañana fue Héctor Barberá, su compañero, mientras que por la tarde lo fue el japonés Hiroshi Aoyama. Poco después de bajarse de la moto, Lorenzo se personó en la carpa, donde atendió a los miembros de la prensa durante diez minutos. "Estoy más tranquilo que nunca. ¿No se nota?", ironizó el balear.

"Siempre estoy contento porque mi trabajo me gusta. Además, estoy disfrutando mucho de mi posición actual", convino el motociclista, quien, al igual que en Portugal, acusó un problema eléctrico cuando saltó al asfalto por primera vez. "He tenido que salir a la pista con la moto dos, que tiene una punta de velocidad diez kilómetros menor a la de la uno. Pero me he sentido muy suelto, mucho más que en Portugal. Tengo mucha más confianza", ahondó el líder, con 13 puntos de ventaja sobre Dovizioso.

Mientras que el mallorquín ha ganado ocho de las quince carreras disputadas hasta hoy, el italiano sólo ha vencido en dos, aunque la presión que imprimió en su oponente en la última fue tremenda, hasta el extremo que el de Aprilia bendeciría que alguien con una de las motos fabricadas en Noale le echara un cable mañana. Ayer, ya recuperado del susto de Portugal, acotó: "Si alguien me ayuda durante la carrera, no diré que no, pero espero no depender de nadie".

"No hacemos nada con Jorge que no haga cualquier equipo de MotoGP", asegura Pere Gurt, director de comunicación del equipo de Lorenzo. "Ya teníamos previsto introducir este plan y, aprovechando que nos encontramos en un momento muy importante, lo hemos puesto en práctica. No queremos que ocurra lo de Portugal, donde Jorge estuvo cuatro horas atendiendo a la prensa el sábado, el día anterior a la carrera", aclaró el responsable de comunicación.

Además de callar, el piloto acepta. Aunque resignado. "Agradezco este plan para protegerme, pero no necesito que nadie me ayude. Ya no soy el chaval de 15 años que llegó al Mundial y que se venía abajo a la mínima que me decían cualquier cosa", espetó Giorgio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0027, 27 de octubre de 2006.

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