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Calvo Poyato novela una historia de mujeres asesinadas en el siglo XVII

Una serie de crímenes aterroriza la Sevilla del siglo XVII. Las víctimas son siempre mujeres. El miedo cunde entre la población, que ve extrañas manos negras tras los crímenes. En este escenario tétrico se sitúa la novela El ritual de las doncellas, que ha publicado José Calvo Poyato (Cabra, Córdoba, 1951) en Plaza y Janés. Calvo Poyato vuelve a la arena con dos de sus personajes más queridos, Capablanca y fray Hortensio, para aclarar un misterio que amenaza con socavar el orden social.

El asistente de Sevilla, el conde de Humanes, que gobierna la ciudad en nombre de la reina regente, le pide a Capablanca que descubra al autor de los crímenes, que han calado muy hondo en la población. Algunas voces animan a la revuelta contra las autoridades. "El ritual de las doncellas es la segunda novela de la serie de Capablanca. Tengo previsto hacer una trilogía. Habrá, pues, una tercera entrega. Y luego ya veré" afirma Calvo Poyato.

"Sitúo a Capablanca en Sevilla, en el ambiente de la flota de Indias, en una ciudad muy distinta de Salamanca o Burgos. En estas dos últimas ciudades parece impensable que la aristocracia participase en negocios y actividades mercantiles. En cambio, en Sevilla la nobleza no hizo ascos a negocios de tipo mercantil", relata Calvo Poyato, que ha publicado las novelas La Biblia negra (2000) y El manuscrito de Calderón (2005), entre otras.

La trama se centra en el asesinato sistemático e impune de mujeres, algo que hoy se repite en el mundo como una lacra imposible de erradicar. "La mujer como una víctima de determinadas maldades ha aparecido a través del tiempo. Varía el escenario y las circunstancias; pero, en lo esencial, los seres humanos responden de forma parecida ante hechos similares", comenta.

Detrás de los crímenes hay personas poderosas. "Una trama de crímenes organizados tiene detrás una estructura. Y, a veces, esas tramas son muy poderosas y tratan de impedir descubrir quiénes son los autores de esos crímenes.Los crímenes han producido agitación entre las gentes. En algunos lugares se escuchan gritos sediciosos porque se barrunta que hay algo organizado tras los asesinatos", concluye Calvo Poyato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de octubre de 2006