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Reportaje:

"Se nota el trabajo de Capello"

Rijkaard asume que sólo vencerán si recuperan el buen juego y aprovechan su momento

Lleva el 8 la espalda de su americana, su número cuando era futbolista en el Milan y le dirigía Fabio Capello. El alumno visita a uno de sus reconocidos maestros, detalle del que Frank Rijkaard nunca ha renegado, que justifica algunos de sus gustos tácticos y que le permite apreciar ya ciertos ramalazos capellistas en el juego del Madrid: "Sí, ya se nota el trabajo de Capello. Construye equipos competitivos y está trabajando en la idea de darle una mentalidad que será más fuerte a largo plazo, pero ya se ve".

La mejoría se hace evidente para Rijkaard en la solvencia defensiva. "Ahora recibe muy pocos goles. Esa imagen de equipo fuerte y difícil de ganar es consecuencia de la mentalidad que está imponiendo en el equipo Capello", asegura. Lo sabe porque le conoce bien: "Siempre lo he dicho. Es uno de los mejores entrenadores que he tenido. Le tengo un gran respeto". Casi tanto como el que siente ante el duelo del Bernabéu.

Rijkaard ha ganado en en dos de sus tres visitas con el Barça a Chamartín: en su estreno (1-2) y el curso pasado (0-3) con una exhibición que duda que pueda repetirse, sin que ello signifique que el Madrid sea favorito. "Es difícil ganar allí. La historia así lo demuestra. Pero, si recuperamos el buen juego y aprovechamos el momento, lo conseguiremos", advirtió antes de reconocer que, camino de Madrid, es más importante pensar en ganar que "en la forma de hacerlo": "Aunque queremos conjugar buenos resultados y buen juego. Cuando juegas bien, es más facil". Rijkaard prescindió de Gio y Ezquerro -"tengo claro el equipo"- y no pareció contrariado por las críticas recibidas tras perder en Londres: "Merecemos el crédito que recibimos. Me gusta la exigencia. Demuestra que se confía en nosotros". Al llegar a Madrid, cuatro personas de boda y con síntomas de borrachera le recibieron al grito de "¡España, España!". "Siempre nos reciben muy bien", se limitó a responder.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de octubre de 2006