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Reportaje:Tenis Masters Series de Madrid

Piernas prodigiosas contra 'el jugador 10'

Orantes, Gimeno y Santana analizan a Nadal y Federer, que ya están en cuartos de final

Un escalofrío recorrió ayer el Mutua Madrileña Masters Series de Madrid. Roger Federer, número uno del mundo, el reflejo de Rafa Nadal al otro lado del cuadro, vivió todo un partido en el alambre: el sueco Soderling, un jornalero de la élite del tenis, le llevó hasta el tie-break en las dos mangas que duró el partido -7-6 (5) y 7-6 (8)- y acabó perdiendo como podía haber ganado, víctima de dos bolas que se fueron por milímetros y que sólo las cámaras dispuestas alrededor de la pista supieron aclarar. Terminó el partido, se supo que el suizo jugará hoy contra el estadounidense Ginepri en cuartos, y respiró la organización. La afición pide que la final enfrente a Federer con Nadal y va camino de conseguirlo. Porque en su partido de octavos, Nadal se deshizo del alemán Tommy Haas con cierta facilidad (6-4 y 6-3). El español jugará hoy en cuartos ante el checo Berdych.

"Al ver a Federer uno dice: 'Qué fácil es el tenis'. Con Nadal parece difícil", afirma Orantes

Un escalofrío recorrió ayer las gradas: el suizo sufría de lo lindo para ganar y pasar a cuartos

Por eso el torneo de Madrid gira en torno a los dos tenistas. Por eso ellos dos acaparan todos los focos. Y, pese a eso, no se parecen en casi nada: "Cuando un aficionado ve jugar a Federer", cuenta Manuel Orantes, campeón del Abierto de Estados Unidos en 1975, "dice: '¡Qué fácil es el tenis!'. Y cuando el mismo aficionado ve a Nadal dice: '¡Qué difícil lo suyo, lo devuelve todo, cómo corre, qué fuerza!'. Juegan a ritmos distintos".

Más allá de la diferencia de biotipos, de los músculos y las piernas de Nadal, del delgado cuerpo de Federer, por encima de que el suizo sea diestro y el español zurdo, los dos campeones representan figuras opuestas, movimientos contrarios sobre la pista. "La diferencia entre Nadal y Federer es completa, absoluta", dice Andrés Jimeno, campeón de Roland Garros en 1972. "Federer es un clásico, me recuerda a un jugador de los de mi época, a Laver y los más grandes. Juega fácil, con poco esfuerzo para pegar a la pelota, a la que deja correr mucho. Y saca mejor que Nadal. Es un jugador que no se rompe el brazo cada vez que la pega para liftarla, como Nadal, que hace mucho esfuerzo. Y eso se nota en un tercero o en un quinto set. Federer está igual en el primer juego que en el último". ¿Y Nadal? "Tiene unas piernas prodigiosas, parece que flote sobre la pista, más que correr. Además, tiene dos buenos golpes, la derecha y el revés. Cuando mejore su segundo servicio y logre voleas más definitivas será el número uno del mundo. Les une la garra y el deseo de jugar".

Enfrentados como número uno y dos del mundo, Nadal y Federer son, dice Orantes, víctimas de la genética, la educación y la geografía: "A todos nos gustaría jugar como Ronaldinho, pero Nadal viene de aprender a jugar en pistas de tierra, lleva eso en la sangre, tiene esa cultura de la estrategia y la táctica, le han enseñado desde siempre a trabajar los puntos", argumenta. "Federer está acostumbrado desde siempre a la pista rápida, a buscar golpes ganadores y a que los puntos no duren mucho. Es lo que mamas desde pequeño: por eso no hay grandes sacadores en España y sí en Australia", dice. "Todavía me acuerdo de un día entrenando con Laver en pista rápida. Le dije, 'si yo tuviera tu volea, tu juego en la red'... Y él me contestó: 'Manolo, es que las horas que yo me he pasado en la red no me las he pasado en el fondo de la pista, como tú'. Por eso Federer nunca tendrá el juego de fondo que tiene Nadal".

Con Orantes coincide Alex Corretja, ex campeón del torneo de maestros, que acaba de dejar las pistas y se ha reconvertido en comentarista de televisión: "Rafa es puro estilo español", explica. "Juega a desgastar. Aunque ya es un crack, tiene un gran margen de mejora, porque tiene 20 años. Une movilidad, fuerza mental y un buen peso de pelota, lo que quiere decir que la manda con mucho efecto, cometiendo pocos errores y haciéndola difícil de controlar para el rival". ¿Y Federer? "Es también un fenómeno, pero menos explosivo que Rafa. Su peso de pelota también es bueno, pero mete más derechas planas que Rafa, alterna, corre más riesgos. Él es el 10. Un jugador muy completo. Ahora mismo, a los 25, está al máximo en el plano tenístico, físico y mental".

"Es el jugador ideal", admite Manolo Santana, mito del tenis español y director del Masters de Madrid, un enamorado confeso del tenis del suizo, al que define como el último jugador técnico del circuito. "Tiene un servicio increíble y una gran variedad de juego. De Rafa me gusta cómo trabaja desde el fondo de la pista. Y ganará en Wimbledon, aunque le costará trabajo: Federer ha ganado cuatro veces en Londres ya, y ganará ocho. Claro que Rafa va a ganar cinco o seis Roland Garros. No veo a nadie que pueda con Rafa en tierra ni a nadie que pueda con Federer en hierba". Nadal es campeón de Roland Garros; Federer, de Wimbledon, el Abierto de Estados Unidos y el de Australia. Se han repartido todos los grandes en 2006. Han disputado la mayoría de las grandes finales. Ahora, la temporada se muere. Y la final de Madrid les espera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de octubre de 2006