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Reportaje:

"Yo soy quien decide aquí, y vosotros no vais a volar"

Un guardia civil expulsa sin motivo a dos familias del control de seguridad de Barajas

Tenían cinco minutos. La compañía aérea mantuvo el vuelo abierto para que les diera tiempo a embarcar. Pero con la Guardia Civil toparon. Ayer por la noche, todavía estaban en el hotel Auditorium. Esperando un vuelo para el que tendrán que comprar nuevos billetes.

José y Miriam, con su bebé de 20 días, y Ángel y Sandra, embarazada de 27 semanas y con un niño de tres años, llegaron el miércoles por la mañana a Madrid procedentes de Valencia. Volaban a las 07.30 a Tenerife. Llegaron bien de tiempo, pero en el mostrador había mucha cola y todo se demoró. "Facturamos y nos dijeron que corriésemos. Avisaron al avión para que nos esperara", explica Ángel. Y eso hicieron. Con los niños y los carritos a cuestas se pegaron la carrera de su vida y llegaron al control de seguridad. Pero, otra vez, había cola y pidieron a los viajeros que les dejaran pasar. Ningún problema. Pasaron por debajo de la cinta y se plantaron en el control. El vuelo salía en cinco minutos.

"De repente, un guardia civil joven vino disparado y de malos modos nos pidió las tarjetas de embarque y nos hizo pasar por el arco detector de metales", recuerda Ángel con la cara más triste del mundo. Cuando pasó José, se quitó el cinturón con prisas y eso molestó al guardia civil:

-¿Tú eres español? A ver, el DNI, le dijo el agente.

Ahí, según las dos familias, el guardia empezó a entretenerles "con cara de satisfacción" y a tratarles de peores modos. Les pidió que se apartasen del resto de pasajeros y comenzó con el cacheo. "Le pedimos perdón por saltarnos la cola y le dijimos que llegábamos tarde", recuerda Miriam mientras da el biberón a su bebé. A lo que el guardia civil contestó: "Yo soy quien decide quien entra aquí, y vosotros no vais a volar".

Y así fue. Los echó del control, con dos niños y una mujer embarazada. Sólo les dijo que, a partir de ahí, aquello ya no era su problema. El resto fueron ocho horas más en el aeropuerto, una denuncia ante la Comandancia de la Guardia Civil, dos habitaciones de 60 euros cada una en un hotel de la zona y cinco nuevos billetes para volar esta mañana a Tenerife. A 200 euros cada uno. "Y muchas lágrimas. Y una sensación de impotencia terrible. Nos trataron como a criminales. Se nota que esa persona no tiene hijos", dice José acariciando al suyo.

Fuentes de la Comandancia de Guardia Civil de Madrid señalaron anoche que todavía no tenían conocimiento oficial del caso y que abrirán una investigación interna para esclarecer lo sucedido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de octubre de 2006