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Los problemas de la inmigración irregular

El PP propone la creación de una Agencia de Inmigración y Empleo

Los populares insisten en que hay que prohibir las regularizaciones masivas

El PP ha decidido hacer de la inmigración uno de los ejes clave de su oposición al Gobierno socialista. Su líder, Mariano Rajoy, ha prometido concluir hoy dos jornadas de trabajo sobre este asunto con "un centenar de medidas". La más novedosa es la creación de una Agencia de Inmigración y Empleo que se ocupe de contratar a los inmigrantes en sus países de origen y de gestionarles, una vez en España si pierden su trabajo, uno nuevo. Sería una especie de ETT pública de atención a los inmigrantes que lleguen de forma legal.

La Agencia de Inmigración y Empleo es la propuesta más novedosa de la oferta del PP. Sólo atendería a inmigrantes llegados a España de forma legal como incentivo y aviso para que los irregulares pierdan toda esperanza. El PP mantiene que las mafias que trafican con inmigrantes deben saber que "aquí no puede venir todo el que quiera, como quiera y cuando quiera".

Con ese objetivo, el PP insiste en que "se prohíban por ley nuevas regularizaciones masivas de inmigrantes". Esa prohibición -y la hipotética asunción por el Gobierno socialista de que la última regularización realizada ha desatado un efecto llamada muy visible en la llegada de cayucos a las costas de Canarias- es un requisito previo del PP antes de abordar un pacto con el Ejecutivo sobre este asunto.

- Acebes: "6.000 muertos en el viaje a Canarias". Las jornadas fueron inauguradas por el número dos del PP, Ángel Acebes, quien citó a organizaciones humanitarias para decir que "al menos 6.000 personas ha perdido la vida intentando llegar a las costas de Canarias" en lo que, según él, supone "la mayor crisis humanitaria desde Kosovo". El secretario general de los populares esgrimió las últimas encuestas sobre preocupaciones de los ciudadanos para concluir que "Zapatero ha convertido la inmigración en el segundo problema de los españoles, después del paro".

- Gallardón: "Madrid no quiere ser multicultural". Antes que Acebes, el alcalde de Madrid reclamó más dinero al Ejecutivo para atender a los inmigrantes y censuró el "doble lenguaje" que, según él, tiene el Gobierno socialista, pues "no facilita recursos a los ayuntamientos" que son, afirmó, los que en primer lugar deben atender a los inmigrantes. Gallardón afirmó que "Madrid no es ni quiere ser multicultural". La crítica a la sociedad multicultural fue sistemática por parte de todos los dirigentes del PP. El argumento del alcalde es que los inmigrantes sólo deben entrar en España de forma legal y después deben acometer una "integración real", que incluye la asunción de las leyes y del modelo de convivencia en España. Esa integración, subrayó, necesita de "más recursos del Gobierno de la nación".

- Aguirre: "Hay que acatar las normas del país de acogida". Sin mencionar, como el alcalde, la palabra "multicultural", la presidenta de la Comunidad de Madrid puso como ejemplo

de lo que debe exigirse a los inmigrantes que ahora llegan a España a los españoles que emigraron a Europa en los sesenta. "Cuando los españoles emigrábamos lo hacíamos ordenadamente, con voluntad de acatar las normas del país de acogida". Ese acatamiento de las normas, las leyes y el modo de vida forma parte, según Aguirre, de la "integración" que debe buscarse para los inmigrantes y también para sus hijos.

- Ignacio González: "Que el Estado del bienestar no sea un reclamo". El ahora vicepresidente de la Comunidad de Madrid y último secretario de Estado de Inmigración con los Gobiernos de José María Aznar, Ignacio González, fue el más duro en sus mensajes. Aseguró que "hay que llevar las fronteras a los países de origen" por la vía de ligar cualquier ayuda al desarrollo de esos países a que colaboren para que no salgan de allí inmigrantes irregulares. Mantuvo que la atención a los inmigrantes debe hacerse "sin desbordar los servicios ni colocar a los españoles en un segundo lugar en su uso y disfrute". Aún más, afirmó que "hay que evitar que el Estado de bienestar se convierta en un reclamo para la inmigración" como ha ocurrido en los países más ricos del norte de Europa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de octubre de 2006