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Defensa archiva los expedientes a dos ex jefes del Ejército

Alfonso Pardo aludió a la unidad de España, y Luis Alejandre descalificó a Bono y a Trillo

El Ministerio de Defensa ha archivado los expedientes informativos abiertos a dos ex jefes del Estado Mayor del Ejército de Tierra, los generales Luis Alejandre y Alfonso Pardo de Santayana, por considerar que las faltas disciplinarias que hubieran podido cometer están prescritas, en el primer caso, o no han quedado acreditadas, en el segundo. Alejandre descalificó a los ex ministros Trillo y Bono, y Pardo hizo un polémico brindis por la unidad de España.

El expediente a Alejandre, que mandó el Ejército de Tierra entre enero de 2003 y junio de 2004, se abrió a raíz de la publicación de un libro sobre el caso Yak-42 de la periodista de la Cadena SER Mariela Rubio. "Por supuesto, el momento es muy delicado y en lo que concierne a nosotros [los militares] grave. No resistiremos un tercer ministro ambicioso, trepa y ególatra", afirmaba el general en una carta manuscritica incluida en el libro. Aunque difundida en mayo pasado, la misiva estaba fechada el 16 de octubre de 2005, por lo que los ministros a los aludía con esos epítetos eran Federico Trillo-Figueroa, del PP, y José Bono, del PSOE.

El expediente informativo abierto por el actual jefe del Ejército de Tierra, Carlos Villar, determinó que las frases del general podían constituir como mínimo una falta leve de "falta de respeto a superiores", si no una grave de "emitir manifiesta y públicamente expresiones contrarias a las instituciones o a las autoridades que las encarnan".

Sin embargo, dio por buena la fecha de redacción de la carta, y no la de su difusión, por lo que la consideró prescrita, ya que el plazo de prescripción de las faltas leves es de dos meses y el de las graves, de seis. También aceptó que se trataba de una carta privada, no destinada a su publicación, lo que le restaría gravedad.

Brindis en Segovia

Por su parte, el expediente al general Alfonso Pardo de Santayana, jefe del Ejército de Tierra entre septiembre de 1998 y enero de 2003, se abrió a raíz del brindis que éste pronunció el 16 de junio tras una conferencia en el Alcázar de Segovia. Su referencia a supuestos peligros para la unidad de España fue interpretada por varios cargos públicos del PSOE como un alineamiento con las tesis del PP en el debate del Estatuto catalán y provocó el abandono del acto por parte del alcalde de Segovia, Pedro Arahuetes, y del subdelegado del Gobierno, Juan Luis Gordo.

En su caso, la investigación abierta por Villar se centraba en determinar si el general Pardo de Santayana había incurrido en una falta leve consistente en "expresar públicamente opiniones que supongan infracción del deber de neutralidad política".

El hecho de que no existiera grabación del brindis y las palabras del general fueran improvisadas ha obligado a que la investigación se base en el testimonio del principal afectado y de algunos asistentes. Pardo de Santayana niega haber dicho que la unidad de España estuviera en peligro y que el Rey fuera la última garantía de la misma.

Según su versión, sus palabras fueron: "En estos momentos [en] que algunos ponen en discusión la unidad de España, debemos expresar más que nunca nuestra lealtad a quien es el jefe del Estado español y jefe de las Fuerzas Armadas, Su Majestad el Rey".

A la vista de estos testimonios, la investigación ha concluido que no se está acreditado que existiera vulneración del deber de neutralidad política por parte del ex jefe del Ejército.

Alejandre y Pardo de Santayana ya estaban en situación de reserva cuando se abrieron los expedientes, pero eso no impide que se les aplique el régimen disciplinario militar, como recordó el ministro José Antonio Alonso, quien deploró públicamente estos "episodios" y advirtió de que no debían volver a repetirse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de septiembre de 2006