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El FMI recomienda a España que acelere las reformas para elevar la competitividad

El organismo multilateral advierte sobre el "viejo populismo" en Latinoamérica

El Fondo Monetario Internacional (FMI) cree que el Gobierno español debe acelerar el programa de reformas estructurales en marcha para corregir las pérdidas de competitividad, responsables del segundo mayor déficit por cuenta corriente del mundo. La institución también manifiesta su preocupación por la "incertidumbre política" que persiste en Latinoamérica y considera que volver al "viejo populismo" sería un error. El FMI afirmó que el crecimiento de la economía española es cada vez más desequilibrado.

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En su último informe de Perspectivas Económicas Mundiales, el FMI anticipa que la economía española crecerá un 3,4% este año y un 3% el que viene, pero también prevé que el déficit por cuenta corriente alcanzará el 8,3% del PIB en 2006 y el 8,7% el año que viene.

Timothy Callen, jefe del Servicio de Estudios Económicos Mundiales del organismo que dirige Rodrigo Rato, señaló ayer que el crecimiento de la economía española es cada vez más desequilibrado, ya que la pujanza de la demanda se ha visto acompañada de un abrupto aumento del desequilibrio del saldo por cuenta corriente -en dólares, el segundo mayor del mundo tras EE UU- y una inflación -3,8%, según lo previsto para 2006 por el FMI, y del 3,4% en 2007- por encima de la media europea, que el organismo estima que se situará en el 2,3% en 2006 y el 2,4% el próximo año.

Callen añadió que la preocupación del Fondo deriva de la "pobre productividad y las pérdidas de competitividad" de la economía española, que encuentran su origen en la rigidez del mercado. No obstante, el economista apuntó que el Gobierno español ha adoptado un programa de reformas estructurales, aunque "sería necesario que se acelerase" su aplicación. "España ya no tiene la posibilidad de usar la política monetaria para compensar su déficit exterior", aseguró. "Así que hace falta una mayor flexibilidad para reducir la inflación, aumentar la competitividad y mejorar la calidad del crecimiento", añadió.

A vueltas con la vivienda

El economista jefe del FMI, Raghuram Rajan, que dejará su cargo próximamente para reincorporarse a su cátedra de la Universidad de Chicago, reiteró ayer los riesgos que plantea la desaceleración del mercado inmobiliario estadounidense y su posible efecto reductor en el consumo.

Una amenaza que podría repetirse en otros mercados en los que el Fondo aprecia una "sobrevaloración" de los precios de la vivienda, como Irlanda, Reino Unido o España. No obstante, puntualizó Callen, a diferencia de otros mercados inmobiliarios recalentados, como el estadounidense o el británico, el sistema financiero español no permite con tanta facilidad que las familias se endeuden, una y otra vez, con la garantía de unos activos -la vivienda en este caso- que se aprecian. "En caso de que cayeran los precios, la caída del consumo en España no sería tan grande como en el caso de EE UU o Reino Unido".

Rajan se refirió también ayer a Latinoamérica. Superadas las recientes crisis brasileña y argentina, la zona ha dejado de causar quebraderos al Fondo. Prueba de ello es que el FMI ha aumentado sus previsiones de crecimiento para este año hasta el 4,8% y hasta el 4,2% en 2007 (cuatro y seis décimas más de lo que estimaba el pasado abril). Rajan afirmó ayer que el crecimiento en Latinoamérica ha sido "razonable", aunque no tan fuerte como el de otras zonas, como Asia.

El FMI destaca en su informe de coyuntura que la inflación (tradicional bestia negra del área) está bajo control, gracias a la aplicación de políticas monetarias "creíbles" en la mayor parte de los países.

Con todo, no faltó ayer una mención a la preocupación del organismo por la "capacidad de los gobiernos de determinados países para resistir a presiones populistas".

Inversión en Latinoamérica

Rajan atribuyó el resurgimiento de esas tendencias a la fuerte desigualdad en la distribución de los frutos del crecimiento económico en Latinoamérica. No obstante, reclamó un "clima claro de inversión para las empresas", y de manera explícita para las energéticas. "Quieren predictibilidad en sus ingresos, por lo que es importante que el sistema tributario, aunque fluctúe con el precio del crudo, sea claro y se comprenda", dijo. "El peligro de modificar los términos del contrato es que el clima de inversión se hace más incierto y, por tanto, habrá más resistencia a invertir", añadió.

El informe de Previsiones Económicas Mundiales alude al caso concreto de Bolivia. El Fondo apunta que las exportaciones bolivianas de gas aumentaron rápidamente tras la apertura del sector a las compañías privadas, "pero la reciente decisión de nacionalizar la producción y elevar las regalías ha suscitado incertidumbre y puede haber menoscabado las nuevas inversiones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de septiembre de 2006