Las monjas víctimas del gas tóxico denunciarán a la empresa que lo causó

La superior de la orden Hermanas del Ángel de la Guarda, Isabel Gutiérrez, anunció ayer que presentarán una denuncia contra el laboratorio donde se registró el domingo por la noche un vertido de gas tóxico, una vez pueda acceder al informe realizado por la policía que precise los nombres de los propietarios y la situación del inmueble.

El laboratorio situado en el número 38 de la calle del Pintor Moreno Carbonero, donde se registró un vertido de gas tóxico que afectó a 26 personas, lleva siete años sin funcionar, según explicaron las monjas de esta orden, que viven en la residencia anexa, en el número 36.

"En los cerca de dos años que vivo aquí nunca he visto a nadie en el laboratorio", indicó Isabel Gutiérrez, que añadió que, por las conversaciones que ha mantenido en este tiempo con sus vecinos, el inmueble está deshabitado desde 1999.

Esta monja, que fue quien alertó de la intoxicación a los servicios de emergencia, indicó que es la primera vez que se enfrentan a un problema así, aunque las ventanas del laboratorio de cinco plantas dan hacia el patio interior de la casa que ocupan las monjas.

Los problemas en los ojos y los dolores de cabeza empezaron el sábado, relató Gutiérrez, pero fue el domingo cuando los dolores y picazón se acentuaron.

Las 17 hermanas que pernoctaron el domingo por seguridad en la residencia de enfrente, de la orden Las Hijas de la Caridad, afirmaron que al volver no sintieron ningún problema, pero como precaución mantenían la vivienda con las puertas y ventanas cerradas durante todo el día. El Samur atendió en la noche del domingo al lunes a 26 personas por el escape de gas tóxico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 04 de septiembre de 2006.

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