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Fabra reprende al alcalde de Burriana por su gestión en materia urbanística

El presidente de la Diputación alerta del peso electoral del municipio

El presidente provincial del PP, Carlos Fabra, asestó ayer un severa reprimenda al alcalde de Burriana, Alfonso Ferrada, por la crisis que sus actuaciones ha provocado en el seno del grupo municipal popular, que gobierna en el consistorio por mayoría, limitada a una diferencia de un concejal. Las alternativas planteadas para urbanizar los 700.000 metros cuadrados del PAI Pedrera-Port están en el trasfondo de la polémica.

El malestar que Ferrada ha creado en su grupo, entre vecinos afectados por desarrollos urbanísticos e, incluso, entre promotores y constructores, vivió ayer una de las etapas reina en la carrera que el PP se ha marcado hasta las próximas elecciones municipales.

Ante todos los miembros del grupo popular, Fabra reprendió la actitud del alcalde que, según fuentes del partido, admitió la comisión de "algunos errores". El PP trató ayer de cerrar filas y el protagonista central optó por el hermetismo sobre los temas tratados en la reunión del grupo municipal.

Incluso la única edil que públicamente ha manifestado su oposición a algunas de las actuaciones que Ferrada ha adoptado para el municipio, Mariola Agruilera, optó ayer por el silencio después de haber protagonizado un acto de "desplante" a su alcalde, tras abandonar una reunión de la comisión de gobierno.

En cualquier caso, fuentes del Partido Popular indicaron ayer que Alfonso Ferrada aceptó "revisar" uno de los programas de desarrollo urbanístico que más polémica ha desatado, como es el de Pedrera Port.

Sin embargo, el máximo responsable del municipio, siguió defendiendo su intención de contratar a uno de los técnicos que redactaron este programa como responsable de la redacción del documento de concierto previo a la revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) del municipio.

En cualquier caso, supeditó la contratación al informe que ha de realizar la secretaría municipal sobre la compatibilidad del arquitecto ante la coincidencia como redactor de un PAI que debe de ajustarse a lo que exija el PGOU para salir adelante,

La intención de Carlos Fabra, interesado en zanjar la crisis del PP de Burriana lo más rápido posible, fue clara: los populares no pueden permitirse el lujo de ver tambalear la alcaldía de uno de los municipios más importantes de la provincia, en el que gobiernan por sólo un edil de diferencia.

Además, la pérdida de este gobierno local podría repercutir en los resultados que determinan la composición de la diputación, en cuya presidencia Fabra sigue pensando ocupar en una próxima legislatura, aunque su partido aún no ha decidido si repetirá para este puesto.

La reunión y el motivo de la misma provocó además, la respuesta de los socialistas que, por boca del portavoz adjunto del grupo socialista de la Diputación de Castellón, Juli Domingo, compararon el abandono al que el presidente del PP tiene sometidos a algunos alcaldes "que sufren las protestas e iras en algunos casos, de sus vecinos, porque no tienen agua como en Vistabella o en Culla", con la agilidad para "acudir adonde se dirimen intereses económicos como es el caso del Burriana y el enfrentamiento entre los concejales del PP por la aprobación de un Programa de Actuación Integrada junto al mar".

Dinero y elecciones

"Cuando hay dinero de por medio o intereses electoralistas, sí se mueven rápidamente Carlos Fabra y los dirigentes del PP", señaló Domingo.

El PAI de Pedrera-Port, que planea la urbanización de 700.000 metros cuadrados, fue planteado por el empresario Manuel Ramos, pero su tramitación estuvo paralizada durante un año hasta que se planteó una alternativa, liderada por Carlos Esteve Herrero. Ramos ha denunciado que Esteve compró grandes parcelas de la zona afectada por su proyecto a través de tres empresas diferentes durante el tiempo en que el Ayuntamiento evitó tramitar su solicitud.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de septiembre de 2006