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El Ayuntamiento inaugura un túnel de 200 metros en la M-30 junto a Peñagrande

El alcalde afirma que el soterramiento se aprobó por las presiones vecinales

"Deberían cambiar el nombre de la glorieta de Nueva Zelanda y ponerle el mío", comentaba ayer Carmen Castán, la vecina del barrio de la calle del Doctor Ramón Castroviejo -barrio de Peñagrande- que consiguió, junto a sus insistentes vecinos, que 80.000 vehículos de la M-30 desaparezcan del paisaje de los 6.000 habitantes que viven pegados a ese tramo de la vía de circunvalación.

El alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, inauguró ayer la cubierta, que ha permanecido 22 meses en obras, y declaró que "el beneficio de este cubrimiento es un anticipo de lo que ocurrirá en el bypass sur".

Los habitantes de este barrio colindante con la M-30 enviaron 6.000 cartas de protesta a la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, y otras tantas al alcalde. Pero Carmen Castán decidió dar un paso más en su activismo. Interrumpió tres plenos de la Junta Municipal de Fuencarral y dos en la misma plaza de la Villa. "No me gustan las asociaciones de vecinos porque están muy politizadas", declaraba ayer junto a la concejal de Urbanismo, Pilar Martínez.

Lejos de sentirse incómodo con la obstinación de la vecina, el Consistorio decidió ejemplificar en Castán la importancia de la colaboración ciudadana en las modificaciones de las obras. El equipo municipal se fotografió con ella y el alcalde llegó incluso a calificarla de "vieja amiga".

Como ya ocurrió en otras modificaciones del proyecto Calle-30, la cubierta de los vecinos de Peñagrande ha aumentado el coste inicial de las obras. Los 200 metros de cubrimiento tienen un valor de seis millones de euros que no estaban previstos en el presupuesto inicial, según declaró el director de Construcciones de la M-30, Ricardo Domínguez. El equipo técnico municipal no tuvo reparos en felicitar ayer a Castán, a pesar de que su petición haya mejorado su plan original. "Vaya triunfo", le espetó ayer a la vecina el coordinador general de Infraestructuras, Manuel Melis. "En mi casa no hacía falta usar post-it, bastaba con escribir sobre el polvo que las obras dejaban en la mesa de al lado de la ventana", contestó Castán.

La remodelación inaugurada ayer añade un cuarto carril por sentido entre la carretera de El Pardo

y la glorieta de Mariano Salvador, además de una nueva vía de servicio de dos carriles entre esa rotonda y la de Francisco Bayeu. Alberto Ruiz-Gallardón destacó que esta reforma "ayuda a acabar con la fractura entre el barrio de Peñagrande y los del Pilar y Valdezarza".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de agosto de 2006