Los militantes socialistas aclaman a Ségolène Royal

La candidata francesa se desmarca de sus rivales al inaugurar un acto de su partido

La tradicional Universidad de Verano del Partido Socialista (PS) francés se convirtió ayer en el inicio de la temporada política en Francia, que incluye este curso unas elecciones presidenciales en primavera. Ségolène Royal, que ayer fue recibida con una enorme expectación y una larguísima ovación al inaugurar las sesiones, goza de una gran ventaja en términos de popularidad sobre los demás aspirantes. Ayer volvió a desmarcarse de sus adversarios.

En el puerto atlántico de La Rochelle, más de 3.000 militantes -una cifra récord- van a escuchar y juzgar este fin de semana a los pretendientes a la candidatura socialista a la presidencia. Mientras, las encuestas se encargan de destacar una y otra vez la ventaja de Ségolène Royal.

Frente a las esperadas exposiciones programáticas de Dominique Strauss-Kahn, Laurent Fabius, Jack Lang e incluso Lionel Jospin o su compañero y primer secretario del PS, François Hollande, Royal centró su discurso de bienvenida en sus logros de gobierno como presidenta de la región de Poitou-Charentes y anfitriona. Marcó diferencias con los demás candidatos. Insistió en la puesta en marcha de sistemas de "democracia participativa" -citó incluso las experiencias de la ciudad brasileña de Porto Alegre- y expresó su "pasión por la igualdad". Pero a diferencia del resto de los pretendientes a la candidatura socialista, Royal no se sometió a las sesiones de preguntas y respuestas con los militantes. Advirtió de que hablaba "como presidenta de la región, y sólo en esta condición", y añadió: "Y con eso me basta, porque pienso que la política se hace con los resultados, con las pruebas".

El primer secretario François Hollande mantuvo las mismas palabras que repite desde que consiguiera ser reelegido en el congreso de Le Mans el pasado mes de noviembre: todavía no ha decidido si se presentará. Dentro de un mes, añadió, si lo considera necesario, lo hará. En octubre se cierra el plazo para la presentación de candidatos y en noviembre serán los militantes quienes escojan con su voto al aspirante socialista a la presidencia francesa.

A Royal le correspondió ayer abrir la Universidad de Verano de los socialistas franceses, y a Hollande, cerrarla mañana cuando pronuncie el discurso de clausura. El resto de aspirantes se sitúan entre uno y otro. Laurent Fabius, a quien todos los sondeos colocan en el último lugar, habló ayer por la tarde, sometiéndose a las preguntas de los militantes. Desgranó detalles de su programa, habló sobre algunas de sus promesas, como la de aumentar inmediatamente en 100 euros el salario mínimo. Abanderado del no a la Constitución Europea, Fabius hizo alarde ayer de europeísmo, asegurando que si es elegido presidente, cuando en 2008 Francia asuma la presidencia de la Unión Europea, impondrá un modelo más social y menos liberal.

Dominique Strauss-Kahn, el hombre al que los sondeos sitúan justo por detrás de Royal, aunque a considerable distancia, también se enfrentó a las preguntas de los militantes. El que fuera ministro de Economía habló sobre dinero, sobre el precio de la energía, pero mantuvo la actitud clásica del político: explicar a los ciudadanos qué es lo que tienen que hacer, mientras que Royal les pregunta: "¿Qué es lo que queréis que hagamos?".

Hoy les tocará el turno a Jack Lang y al ex primer ministro Lionel Jospin, el hombre que fue derrotado por el ultraderechista Jean-Marie Le Pen en 2002. Para muchos socialistas, Jospin es el "gran tapado", el hombre que cuando anuncie que se presenta forzará a todos los demás a retirarse. De momento, sin embargo, sólo ha dicho que está dispuesto a volver si se lo piden.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 25 de agosto de 2006.

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