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Crónica:LO QUE HA LLOVIDO

Presidentes y maquillaje

¿Si Nixon se hubiera sabido maquillar hubiera ganado a Kennedy en 1960? ¿Unos implantes de pelo, un flequillo quizá, hubiera evitado que Nixon tuviera que marcharse por el Watergate? ¿Tiene Berlusconi la culpa de que algunos candidatos a la presidencia de Estados Unidos no hayan alcanzado su objetivo?

El presidente Ford y Jimmy Carter se enfrentaban a una campaña electoral y el segundo ganaba en 25 puntos en los porcentajes de popularidad. Ambos empezaban a saber que la televisión era el mejor medio para exponer su mercancía, y sus respectivos cuarteles se pusieron a contratar técnicos de maquillaje, expertos en vestuario, ases de la iluminación. A Ford le escribía los discursos un periodista, los repetía dos veces ante una cámara y luego los corregía con el actor cómico Don Penny.

Ni Ford ni Carter conocían a Silvio Berlusconi, por lo que iban a ciegas en materia de payasadas, alicatado y empolve: sus kilos de maquillaje, implantes capilares, liftings, alzas en los zapatos, como Aznar.

El que sí lo conocería luego sería Clinton, quien, en una de las comparecencias públicas de su viaje a Italia como presidente, resultó ser igual de alto, es decir, igual de bajo que Berlusconi. Los periodistas, siempre tan malvados, tuvimos ocasión de comprobar que al primer ministro italiano le habían puesto un taburete detrás del atril.

En las páginas culturales publicábamos, firmado por Antonio Lara, un artículo sobre el despelote, pero a lo intelectual, como nos correspondía por vocación y origen. Se titulaba El desnudo en las revistas españolas, y decía que "para muchos, la presencia o ausencia del desnudo (...) es indicio cierto de apertura política...". La tolerancia ante el desnudo impreso, seguía, "se ve todavía amenazada entre nosotros por una legislación represiva". Y añadía: "Es necesario el concurso de especialistas -sociólogos, moralistas, juristas, psicólogos- para evitar una respuesta unilateral y acientífica". O sea, consultar a cuatro tipos de profesionales para publicar, por ejemplo, fotos de una playa naturista. (Y consultar al confesor para hacer top less. Por si acaso).

Se cumplían 50 años del fallecimiento de Rodolfo Valentino, el emigrante italiano que enloqueció al mundo de los años veinte del siglo pasado. Desde su muerte, sólo Harrison Ford y algún otro -Gary Cooper, George Clooney, se cuentan con los dedos de una mano- han podido consolarnos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de agosto de 2006