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Un atentado mafioso deja 10 muertos en un mercado de Moscú

La policía cree que se trata de un ajuste de cuentas entre grupos por el control del comercio

El fantasma del terrorismo recorrió ayer Moscú durante unas horas, después de que la televisión informara de la explosión en un mercado de la capital rusa que dejó 10 muertos y más de medio centenar de heridos. En un principio, los moscovitas creyeron que los fundamentalistas separatistas, inactivos fuera del Cáucaso del Norte desde hace dos años, habían vuelto a traer la guerra al corazón de Rusia, pero la policía descartó que se trate de un atentado, mientras que la fiscalía, aunque estudia "todas las variantes", considera escasa la posibilidad de que se trate de un acto terrorista.

Ahora la policía se inclina por pensar que la explosión, que ocurrió en el mercado Cherkízov, en el noreste de Moscú, es un episodio en la lucha de las mafias locales por el control del comercio. Yuri Siomin, el fiscal capitalino, señaló que la causa "más probable" de la explosión es la "competencia comercial", es decir, un ajuste de cuentas entre los grupos criminales que tienen intereses en ese mercado, el más grande de Moscú.

"No vemos nada que nos permita concluir que en el mercado de Izmáilovo [el nombre del distrito donde se encuentra] se ha perpetrado un atentado terrorista", declaró Siomin.

El estallido de la bomba -cuya potencia, según los expertos, fue equivalente a casi un kilo y medio de trilita- se produjo a las 10.40 (dos horas menos en la España peninsular) en la zona Euroasia del citado mercado. Según el fiscal moscovita, el artefacto estalló entre dos contenedores, junto a una bombona de gas. De ahí que la policía dijera en un principio que había explotado una bombona de las que se usan en los mercados rusos para preparar comida o calentar los puestos de venta. Sin embargo, transcurridas unas horas Vladímir Resin, vicealcalde de Moscú, excluyó categóricamente que se tratara de un caso fortuito, y aseguró que la explosión había sido premeditada.

El Centro de Urgencia Médica de Moscú informó más tarde que a causa de la explosión perecieron in situ ocho personas -entre las que había dos menores-, y otros dos adultos más fallecieron en el hospital número 36, adonde habían sido trasladados. En éste y en otros tres centros médicos 35 personas permanecen hospitalizadas, seis de ellas en estado grave. En total, hubo más de medio centenar de heridos, pero los médicos permitieron a una veintena abandonar el hospital después de recibir un primer tratamiento.

La fiscalía ha incoado una causa criminal por asesinato. La policía ya ha detenido a dos sospechosos. Se trata de hombres jóvenes, de entre 18 y 25 años, cuyos nombres, en interés de la investigación, no se han dado a conocer. Testigos de la tragedia aseguran haber visto, poco antes de que la bomba detonara, a unos hombres que dejaron una bolsa y que luego se alejaron precipitadamente del lugar. Los detenidos niegan haber cometido ningún delito ni haber hecho explotar la bomba que sembró el pánico en el concurrido mercado.

El gigantesco centro comercial ocupa unas 20 hectáreas y fue fundado en los años noventa del siglo pasado por representantes de la diáspora azerbaiyana en Moscú. La mayoría de los vendedores del mercado Cherkízov son hoy gente originaria del sureste asiático y de las ex repúblicas soviéticas de Asia Central. La explosión se produjo en un callejón donde, a un lado, comerciantes chinos venden zapatos baratos, y al otro, comerciantes vietnamitas ropa. Entre los muertos hay cinco chinos y un vietnamita.

Muchos especialistas piensan que la explosión de ayer demuestra que la policía debe prestar más atención a los grupos criminales de comunidades extranjeras. "Los mercados moscovitas están ocupados por diásporas y todo el comercio lo controlan comunidades étnicas criminales", opina Serguéi Goncharov, presidente de la Asociación de Veteranos de Grupo Alfa, de los servicios secretos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de agosto de 2006