Columna
i

Panamá, un caso inusual

El partido contra Panamá fue un paseo de nuestra selección, y a duras penas le sirvió de entrenamiento a los hombres de Pepu. Lo más positivo es que todos volvieron a tener minutos y no hubo desgaste de cara al partido de hoy frente a Alemania , el rival más duro del grupo con el que tenemos una deuda pendiente -nos dejó sin disputar la final en el último Europeo por culpa de una canasta de Nowitzki conseguida en el último instante-.

Recuerdo haber leído que los panameños acudían al Mundial con sólo 10 días de concentración previos. Además llegaron un día antes de su debut, y no es que su nación sea precisamente vecina del país anfitrión. No sé, todo parece demasiado ajustado, tiene uno la sensación de que no se lo han tomado con la seriedad necesaria para afrontar una cita mundialista. El caso de los panameños es inusual, aunque no hay nada escrito y cada maestrillo tiene su librillo. Lo habitual es que las concentraciones para este tipo de competiciones sean más largas, y que a veces lo sean demasiado. Planificar una concentración no es una tarea sencilla.

Más información

El entrenador organiza con su equipo de ayudantes los días que necesita para conseguir que sus jugadores funcionen como un equipo sólido y lleguen motivados y en buena forma al inicio de la competición. Pero claro, hay entrenadores para todos los gustos y concentraciones para todos esos gustos.

Hace años acudí a varias concentraciones demasiado largas y con horarios estrictos. Nunca me gustaron, tanta reclusión creaba ansiedad en los jugadores y al final sólo deseábamos irnos a casa.

Afortunadamente, este año España ha optado por no alargar muchos días la convivencia y conceder a los jugadores cierto espacio de libertad, siempre dentro de la disciplina del equipo. Tener días de descanso después de una dura semana de trabajo o poder cenar con tu familia son ejemplos que hacen más distendida la estancia. El día es más ameno. Por desgracia, las concentraciones son un mal necesario. Yo, personalmente, siempre las he odiado. Y lo mismo me daba que duraran un día o un mes. Pero yo soy un caso extremo. Bien sabe Pepu lo que digo, que yo soy de los de Panamá.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 20 de agosto de 2006.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50